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Pareja solidaria: reciben en su hogar a 7 chicos con problemas de adicción

Raquel y José tienen cuatro hijos propios. Pero decidieron abrir su casa a siete jóvenes que no tenían adónde ir. Ahora son una gran familia. Viven en Río Cuarto.

27 de abril de 2016 a las 12:05 a. m.
Pareja solidaria: reciben en su hogar a 7 chicos con problemas de adicción
Casa abierta. Todos conviven en el hogar de Raquel y José como una gran familia: abuela, hijos propios, nietos e hijos del corazón (LaVoz).

Río Cuarto. "Tuve que dejar el colegio porque lo que explicaban ya no lo entendía, no se me quedaba nada; hasta había empezado a escribir mal. En esa época consumía un poco de todo. Desde pegamento hasta ácido, lo más fuerte. Era como que ya no me hacía efecto, nada me sacaba de la depresión. Consumía y ya no me divertía, lloraba mientras consumía", comienza a contar David, uno de los siete jóvenes "adoptados" por un matrimonio que proyecta crear un hogar para ayudar a más chicos a "salir adelante en la vida". Raquel Gallo y José Mora tienen cuatro hijos propios, los dos mayores casados (uno es el joven que se hizo famoso por cortar la película Batman para pedirle casamiento a su novia, en septiembre de 2012), y siete hijos adolescentes, "del corazón". Todos viven en una pequeña casa ubicada en la esquina de Olegario Andrada y Manuelita Rosas, en barrio Alberdi. Raquel y José son pastores de la iglesia cristiana Cielos Abiertos (San Martín 3649) y son cada vez más los jóvenes que acuden a pedirles ayuda. Familia "No queremos ser un hogar como tantos para rehabilitar, queremos ser familia; estamos convencidos de que lo que más ayuda a salir adelante es el amor en familia", indica José. La primera en incorporarse a la casa de los Mora fue Marlene. "Yo, desde que tengo uso de razón, no recuerdo un momento de paz en la casa de mis padres biológicos. Uno se acostumbra a los golpes, al maltrato. Cuando se separaron explotó todo. Éramos cuatro hermanos y el mayor y yo terminamos solos. Yo tuve la suerte de encontrar a los Mora a los 14. Mi hermano cayó en adicciones, delincuencia, y se tiró bajo el tren a los 21", relata la joven, quien terminó el secundario y ahora está en tercer año de Literatura, en la universidad.Marlene analiza: "Acaso el factor común que tenemos quienes estamos acá es que no fuimos amados y por lo tanto no sabemos dar amor, nadie nos enseñó a responder como buenos hijos. A lo mejor nuestros padres tampoco tuvieron amor y por eso fueron así. Todos necesitamos alguien que crea en uno". "A veces es tan lamentable pensar que se nos fue alguien y no pudimos hacer nada. Cuando estábamos en Buenos Aires, además del caso del hermano de Marlene, tuvimos el de un sobrino que era de Río Cuarto. Se había quedado solo, no sabía cómo salir adelante y se suicidó, con 18 años", cuenta José Mora, conmovido.Raquel admite: "Eso nos marcó. Nunca más vamos a decirle a alguien que no tenemos lugar. Ese sobrino tenía casa, trabajo, pero nosotros estábamos lejos y la soledad lo venció". Los dos hijos biológicos más grandes de los Mora (Kevin y Brian) ya están casados, los dos más pequeños, Alexis (15) y Eric (12), son los que más tiempo han compartido con los nuevos hermanos: además de Marlene (21) y David (21); Matías "el ruso" (22); Ezequiel (18); Daniela (21); Marcos (19) y Gastón (32). Apretados En la casa de los Mora, que tiene un solo baño, dos habitaciones y el garaje convertido en un gran cuarto (el auto ahora duerme afuera) también vive la abuela Mirta, quien se ocupa de cocinarles, mimarlos y "apañarlos". Ezequiel, al que le dicen "el Uru", porque es uruguayo, cuenta que lo invitaron a pasar una noche para evitar la tentación de las adicciones, para "tomar fuerza". Y se fue quedando. "Yo pensé que iba a ser un villerito toda la vida, pero me fui quedando acá y cambié", confía. Marcos coincide: "Yo tenía muchos problemas en mi casa, de abuso. A los 17 quedé viviendo solo. Ahora procuro un cambio, poder armar yo una familia diferente a lo que fue la mía". Matías completa: "Yo también llegué por un quiebre de mi familia. Ahora estoy trabajando y yendo al colegio con David, Daniela, "el Uru". No entienden nada cuando decimos que somos todos hermanos"."Hacemos un trabajo de equipo, nuestros hijos biológicos ayudan mucho. Ellos vienen enojados con la vida pero ven cómo los más chicos se ayudan, no contestan, piden perdón y siguen su ejemplo. Esto es una familia. Hay reglas, a veces retarlos es duro, tememos que se vayan, pero no podemos dejar de corregirlos. Que puedan ver que otros viven felices con límites, sin drogarse, sin alcoholizarse, ayuda mucho", explica "mamá" Raquel.

Un sueño y muchas necesidades

Un sueño. Los Mora necesitan ayuda para consolidar su trabajo solidario. Hoy les hacen falta frazadas, alimentos, muebles, artículos del hogar. El sueño de la gran familia es abrir, en un local contiguo a la casa que antes tenían alquilado, un hogar para que vivan los "hijos" más grandes, con el fin de albergar a más chicos con problemas en la vivienda familiar. "El sueño que tenemos todos es abrir este hogar de fe, porque la fe, la confianza, es la base para salir adelante", remarcan los jóvenes.

Ayuda. Con respecto a cómo se las arreglan hoy, Raquel cuenta: "La comida la va estirando la abuela. Se come a veces mucho fideo y arroz, hemos aprendido a privarnos de cosas porque si no, no llegamos. Cuando dejan las adicciones, comen más, ¡parece que no les alcanza nada! Salen a la escuela con tres sándwiches. Pero es como un milagro la hora de comer. Porque ahí cuentan lo que les gusta, cómo les fue, es un momento que sana el corazón".

Contacto. Para ayudar se puede llamar al (358) 435-3744 / 415-2185.