Paradojas de las redes en la era del terror global
La sangrienta noche de París abrió, una vez más, la discusión de los medios sociales. Desde su uso para expandir la solidaridad hasta su condición de herramienta para planificar masacres.
La noche del pasado viernes 13, París dejó de ser una fiesta y, a fuerza de terror y balas, se convirtió en una doliente muestra de la sinrazón. Y, una vez más, las redes sociales ocuparon el espacio virtual para mostrar al instante y sin fronteras todo lo que ocurría en las calles de la capital francesa, donde un grupo de yihadistas asesinaba a mansalva. Como en toda situación de crisis, la actividad en estos medios fue creciendo a medida que las horas mostraban los rostros más dramáticos de la tragedia. Circularon centenares (¿quizá miles?) de videos en cuanta plataforma fue posible subirlos. Quizá uno de los más dramáticos fue la fuga por la puerta de atrás del teatro Bataclan, donde los terroristas asesinaron a decenas de rehenes que habían ido a disfrutar del show de la banda de rock Eagles of Death Metal. En Twitter, la red más instantánea, se generaron varias etiquetas que permitieron conectar a las víctimas con aquellos que querían ayudarlos. Así, por ejemplo, #PorteOuverte (puerta abierta) sirvió para comunicar a parisienses que estaban dispuestos a alojar gente con aquellos que lo requerían. Otros tags eran utilizados como señal de solidaridad: #PrayForParis (Reza por París), #JeSuisParis (Yo soy París, similar al #JeSuisCharlieHebdo), o #TodoSomosParis, que se expandieron en su idioma original y en cientos de lenguas. La otra red social popular, Facebook, habilitó de inmediato su Safety Check, que permite saber si la gente que estaba en determinado lugar se encontraba a salvo. Originalmente, el servicio era usado en caso de fenómenos naturales, como los terremotos de Nepal, Chile, Pakistán y Afganistán, o durante el huracán Patricia.Esta fue la primera vez que se aplicó a una situación de terrorismo. "La comunicación es fundamental en esos momentos, tanto para la gente que se encuentra allí como para sus amigos y familiares", sostiene Facebook al fundamentar su uso.Pero no explicó por qué no se había aplicado un día antes, cuando un doble atentado suicida del mismo Estado Islámico en un suburbio de Beirut, Líbano, provocó 44 muertos y decenas de heridos graves.También la controversia envolvió a Facebook a propósito de un filtro que permite que en la foto de perfil del usuario apareciesen los colores de la bandera de Francia. ¿Por qué la red que fundó Mark Zuckerberg no lo había hecho en otras crisis humanitarias, como la de Siria? Esa pregunta no obtuvo respuesta.En esa línea, Telegram, un servicio de mensajería creado por dos rusos y que defiende la libertad de expresión, cerró 78 canales ligados al Estado Islámico en 12 idiomas. "Nos trastornó saber que los canales públicos de Telegram estaban siendo usados por Estado Islámico para difundir propaganda. Estamos revisando minuciosamente todas las denuncias que nos envían a [email protected] y estamos tomando las medidas apropiadas para bloquear esos canales", indicaron en un comunicado. Es que, más allá del costado solidario o informativo, queda abierto el debate sobre si las redes son utilizadas por los terroristas como herramientas para planificar sus acciones.Al respecto, los organismos de inteligencia de todo el mundo están poniendo cada vez más el ojo sobre ellas.La cuestión ha llegado al extremo de que un congresista republicano de Texas (Estados Unidos), Joe Barton, propuso "apagar" las redes sociales por entender que sirven para planificar atentados.Por cierto, la discusión al respecto queda encerrada en una paradoja:¿Qué es más importante? Cerrar las redes para evitar que los supuestos terroristas se comuniquen entre sí? ¿O dejarlas abiertas para que la sociedad comunique sus buenas y malas a través de ellas aun a riesgo de que las usen los que siembran el terror?

