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Para romper las reglas, antes hay que conocerlas

Para poder hacer la rebelión de las palabras, ­tenemos que saber de lo que hablamos. Tenemos que conocer qué estamos rompiendo, ­para darle un horizonte.

24 de diciembre de 2013 a las 12:02 p. m.
Para romper las reglas, antes hay que conocerlas

"La lengua no es un objeto inanimado, sino una criatura llena de vida. Con pasión y con temores, con dolencias y con capacidad de salvación", afirmaba el filólogo español Manuel Alvar López. Sin duda que el juego de palabras, la resignificación de los términos, la carga social e histórica que reciben los vocablos hacen del idioma un cúmulo danzante de signos y significados en el que cada expresión puede dibujar nuevas figuras.Lo que resulta claro aquí es que para poder hacer la rebelión de las palabras, tenemos que saber de lo que hablamos. Es decir, tenemos que conocer qué estamos rompiendo, para darle un horizonte.Decía una profesora de Redacción de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba: "Cuando corrijo algunos textos, muchas veces me pregunto si estoy frente a un genio o frente a un ignorante". Claro, de los errores también nacen genialidades y descubrimientos. "Quid pro quo" Quid pro quo es el nombre que recibe el error que consiste en tomar algo por otra cosa. En las arenas del idioma, es emplear una palabra con el significado de otra. A veces, en literatura se construyen metáforas o figuras literarias, en las que los términos adoptan otro sentido. Aquí podemos ver una búsqueda, una intención.Sin embargo, es frecuente encontrar vocablos empleados con otro significado de manera errónea. Es precisamente esto lo que es bueno evitar para aportar al cuidado de la lengua.En esta oportunidad, vamos a revisar algunas palabras que suelen usarse con un significado por otro. Escuchar/oír. "Escuchar" es prestar atención a lo que se oye. "Oír" es percibir sonidos con el oído. Así, no escuchamos toda palabra o ruido que entra en nuestros oídos. Adolecer/carecer. Muchas veces se emplea la palabra "adolecer" con el sentido de "carecer". Adolecer significa tener algún defecto, mientras que carecer implica que a algo le falta alguna cosa. Detentar/ejercer. "Detentar" es retener de manera ilegítima el poder; en cambio, "ejercer" significa poner en práctica los actos propios de un oficio, facultad o profesión. Por ejemplo, un presidente constitucional ejerce el poder, mientras que un dictador lo detenta. Esta es una invitación para comenzar a revisar el uso de las palabras. Sin dudas, todos nos hemos maravillado con expresiones que rompen los significados convencionales de los términos (por ejemplo, a mí me impacta la frase de la canción de Los Redonditos de Ricota, Jijiji : "Los ojos ciegos bien abiertos", cuyo sentido, evidentemente, no es literal), pero lo interesante de estas propuestas es la intención clara. Cuando lo que subyace es el mero equívoco, la "negligencia anárquica", en términos de la doctora en Letras Alicia Zorrilla, daña el idioma.