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Pamela y la obsesión de vivir el mundo en dos ruedas

Tiene 26 años y es profesora de Educación Física. Un día partió en bicicleta y llegó a Ushuaia, parando en pueblos para ofrecer sus “talleres itinerantes” que combinan gimnasia, danzas y recreación. Ahora apuesta a recorrer América.

17 de septiembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Carina Mongi | Corresponsalía
Pamela y la obsesión de vivir el mundo en dos ruedas

Pamela Quintela decidió un día vivir su sueño. Concretar lo que añoraba desde su infancia. Con su proyecto de educación física itinerante en sus alforjas, esta docente cordobesa comenzó a rodar en su bicicleta por las rutas del país. Llegó hasta Ushuaia con sus talleres de danzas populares, juegos, recreación y deportes en escuelas, centros comunitarios, clubes y universidades. Pero este viaje de cuatro mil kilómetros no fue una experiencia más. Es apenas el primer tramo de un proyecto de vida más extenso, siempre a bordo de su bici Loreley. Pamela, de 26 años, planea recorrer las regiones de Cuyo, el norte y el Litoral de Argentina. Y luego poner proa hacia el continente americano con la idea de llegar, pedaleando, hasta Alaska. En todos los recorridos, prevé difundir actividades en pueblos pequeños y zonas rurales.

Diploma y partir

Pamela se recibió en diciembre pasado de profesora en el Instituto Provincial de Educación Física (Ipef) de Córdoba.

Después de pensarlo mucho, decidió dejar su “vida burocrática” y rodar por el país. “Me la pasaba construyendo los sueños de otros, ahora quiero construir el mío”, disparó.

Las dos ruedas como medio de transporte no es casual: asegura que la bicicleta le permite la libertad de viajar lentamente, de disfrutar y manejar sus tiempos. “Soy dueña de mi tiempo y estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer”, señaló.

A 10 días de recibir su título en el profesorado, el 26 de diciembre emprendió en solitario el viaje a Tierra del Fuego, que se prolongó por 10 meses. “Fue un salto de fe”, graficó.

“Me despojé de todo lo que tenía en Córdoba, desde vínculos a cerrar el Monotributo, una cuenta, vender heladera, cocina y cosas que no necesitaba, para viajar”, destacó. “Tenés una vida estable, un trabajo, una relación, todo lo que todo el mundo quiere”, recuerda que le decían cuando manifestaba su idea. “Pero yo no era feliz con todo eso, no quería eso para mi vida”, aseguró.

Desde Ushuaia, retornó en avión a Córdoba por cuestiones personales, pero ya piensa en los nuevos destinos.

Logró desarrollar su proyecto en muchos espacios mientras recorría el camino, en distintas provincias del sur argentino e incluso en Chile. “En algunos lados era remunerada con dinero, en otros de otra forma, como una sonrisa; los patrocinadores son la gente”, apuntó. En el andar, su proyecto fue hasta mutando de nombre: el más formal de origen cambió por “El País del Viento”. Las experiencias recogidas lo fueron alimentando.

Aunque lleva carpa y todo lo necesario para pasar la noche en cualquier lugar, contó que raras veces acampó y nunca pagó por alojamiento. “La gente que escuchaba mi historia me ofrecía albergue”, contó.

Además de los talleres, trabajó como voluntaria en el parque chileno Torres de Paine, en el que soportó temperaturas de hasta 15 grados bajo cero, y en el Parque Nacional Los Glaciares, en el extremo sur argentino.

En Esquel (Chubut), brindó clases de montañismo y escalada infantil, en un centro andino, y a través del municipio llegó a niños de las villas. Ahí rescató haber conocido dos realidades sociales bien antagónicas.

De “paso” ahora por Córdoba, en este momento enseña tela y danzas populares y presentó su proyecto de educación física itinerante en distintos lugares de la provincia, como Villa del Dique y Villa María. Mientras, se prepara para su próximo viaje.

“Dar la vuelta al mundo en bicicleta contando historias. Movimiento que viaja. Contagiando danzas, juegos, charlas, cuentos e historias que viajan a través de dos ruedas”, expresa Pamela sobre el centro de su proyecto.

Relatos en un blog

Pamela hace de cronista de sus propias experiencias viajeras.

La joven cordobesa vuelca sus vivencias de viaje y de vida en un blog y en una página de Facebook. Lo hizo en su recorrido a puro pedal hasta Ushuaia y asegura que lo repetirá en sus próximos viajes. Allí se presenta como profesora de Educación Física especializada en montañismo y escalada, y como “narracuentos, atleta solidaria y educadora–bailarina”. Comenzó a desarrollar su proyecto de educación física itinerante en escuelas rurales de la Pampa de Achala, en la zona alta de las Sierras cordobesas, que no tenían esa asignatura. Desde ahí, soñó con llevarlo al mundo. Anteriormente, vivió en Jujuy, Chaco y Uruguay.

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