"No es excepcional que se oculte el maltrato"
La actitud omisiva del padre de Ludmila no es excepcional. Abundan los casos en el Hospital de Niños Córdoba.
La actitud omisiva del padre de Ludmila no es excepcional. Abundan los casos en el Hospital de Niños Córdoba. En ese establecimiento se presentan a diario niños con signos de maltrato. En estos casos, los profesionales detectan dos actitudes del padre que no efectúa la violencia física: algunos protegen al niño y denuncian al violento, otros encubren al agresor.Así lo comentó el coordinador del Comité de Maltrato Infantil del establecimiento, Guillermo Fontaine: "No es excepcional que se oculte el maltrato. A veces el padre (no violento) toma una actitud encubridora". Cuenta que los padres tienden a atribuir el daño físico que presenta el niño a accidentes domésticos. "Se cayó" o "le cayó un objeto encima", son algunas de las excusas.El problema en ocultar el maltrato es que se llega tarde al consultorio. "La gravedad de las lesiones por maltrato es mayor que la gravedad por accidentes porque la consulta llega tarde", dijo. Cuando los médicos detectan una situación de posible maltrato infantil, tienen la obligación de denunciar.Pero esa obligación no sólo afecta a los médicos: está prevista en la Ley de Violencia Familiar provincial para los representantes legales (padres) y docentes, entre otros. El artículo 14 de la ley y los 14 y 18 del texto reglamentario disponen que cuando las víctimas fueran menores de edad, incapaces, ancianos o discapacitados, están obligados a denunciar sus representantes legales, los obligados por alimentos y/o el Ministerio Público y quienes se desempeñen en organismos asistenciales, educativos, de salud y de Justicia y, en general, quienes tomen conocimiento de situaciones de violencia.

