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“Mi mamá es una leona, gracias a ella hoy estoy viva”

Florencia y Guillermina fueron tapa de este diario hace 17 años. “Guille” fue la primera bebé que sobrevivió a una compleja operación en Córdoba. Su mamá asegura que “es un milagro”.

17 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
“Mi mamá es una leona, gracias a ella hoy estoy viva”
Florencia y Guillermina fueron tapa de este diario hace 17 años. “Guille” fue la primera bebé que sobrevivió en Córdoba a una compleja cirugía cardíaca. La madre también tenía 17 cuando dio a luz (Facundo Luque/La Voz).

La historia de Florencia y Guillermina es la de dos corazones fuertes que se sobrepusieron a todo. Ambas fueron tapa de La Voz del Interior en 1998. La pequeña "Guille" había nacido en Bialet Massé con una cardiopatía congénita que obligó a realizar una operación que hasta entonces no se había hecho nunca en un hospital público de Córdoba: una transposición de los grandes vasos.

Ayer. Hace 17 años (derecha), el destino de “Guille” era incierto (Archivo).
Ayer. Hace 17 años (derecha), el destino de “Guille” era incierto (Archivo).

Su mamá, Florencia Guerra, tenía entonces 17 años, la misma edad que Guillermina tiene ahora. Fueron “los días más tristes y duros” de su vida. La operación que le practicarían a su nena en el hospital Pediátrico sólo se había hecho una vez en Córdoba y el bebé no había sobrevivido.

Los médicos Roberto de Rossi, Felipe Somoza y una profesional de apellido Romero intervinieron a Florencia. Y a los seis meses hubo otra operación, gracias a las cuales, desde entonces, Guillermina lleva una vida normal.

Con ciertos cuidados: no puede tomar alcohol ni hacer ejercicio físico. Cada tanto debe hacerse cateterismos a los que va, por supuesto, en compañía de su madre.

“Mi mamá es una leona. Con sólo 17 años y sin mi papá biológico que nunca apareció, luchó para salvarme y gracias a ella hoy estoy viva”, dice orgullosa. Días atrás respondió a una convocatoria que hizo este diario a traves de

para contar la historia de su mamá.

A su vez, Florencia reconoce que el apoyo de su madre (abuela de Guillermina) fue esencial: “Ella hablaba con los médicos y me daba fuerzas, porque yo era muy chica”.

“‘Guille’ fue un milagro. Ella, tan pequeña, se repuso ante todo y hoy es una chica muy fuerte”, remarca.

Florencia tiene hoy 35 años. “Cuando ‘Guille’ tenía 4, apareció un ‘ángel’ en nuestras vidas, mi marido. Él la adoptó como su hija y tuvimos dos hijos más, Alma (8) y Santiago (10). Tuve miedo al quedar embarazada de nuevo, pero los genetistas me aseguraron que no iba a pasar lo mismo con ellos y así fue”, explica.

Guillermina la admira. Dice que sueña con tener hijos algún día y le gustaría poseer “el mismo coraje y la valentía” de su gran mamá.