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Los problemas de las masas

Siempre nos quejamos de “los demás”... que están haciendo lo mismo que nosotros. Juan Carlos Carranza.

20 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Los problemas de las masas

"Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas". Estupenda frase del escritor irlandés Oscar Wilde para inspirar un tema recurrente: el problema nunca seremos nosotros. La culpa siempre será de "la gente", del cajero del supermercado, del cartero, de los árbitros, de los conductores que no nos ceden el paso, de Dios ("¡¿porqué siempre a mí, Señor?!") o de la salsa picante de los cuatro platos de locro que comimos. Siempre nos quejamos de cómo nos perjudican "los demás". Maldecimos cuando vamos al shopping y al llegar comprobamos que no se puede ni estacionar ("¿¡por qué vinieron todos hoy domingo!?").Protestamos como vikingos cuando las riberas están llenas de gente en verano, cuando no conseguimos entradas para ver las películas de estreno en el cine o cuando dejamos para último momento el pago de un impuesto y la fila en el banco llega hasta la vereda y da vuelta la esquina.En esta última circunstancia, Cacho Yerom, consultor permanente de este espacio y sagaz observador de la vida cotidiana, aconseja hacer trámites con las condiciones climáticas más adversas. "Si usted no se anima a pagar por Internet aún, vaya a pagar todo lo que tenga que pagar durante una lluvia fuerte. Lo ideal sería que usted salga en medio de un tornado, aunque eso quizá sea arriesgar demasiado, por más que le descuenten el 30 por ciento", reflexionó. Masas. Pero de lo que no nos damos cuenta es de que, en general, somos parte de la gran masa de ciudadanos y todos nos comportamos más o menos del mismo modo. Salvo que seamos ermitaños o ratones de biblioteca, siempre estaremos condenados a estar rodeados de nuestros congéneres. La otra opción es aprovechar las épocas de lluvias e irnos de vacaciones a Brasil en mayo. Nunca veremos el sol, pero vamos a tener todo la playa para nosotros solos.Yerom tiene una amiga filósofa y antisocial en extremo (raro en nuestro asesor, porque él no cree en la amistad entre el hombre y la mujer) que nunca será víctima de embotellamientos o amontonamientos. "Cierta vez –contó el asesor– esa amiga me invitó a comer ñoquis caseros. Cuando entré a la cocina y la vi preparándolos, le dije: 'Aprovechá tu único contacto con la masa'".