"Los médicos no conocen todos los virus que circulan"
Marta Contigiani, investigadora del Instituto de virología de la UNC, entiende que los profesionales ignoran patógenos similares al dengue que están presentes en Córdoba.
Marta Contigiani (67) sabe mucho sobre los virus que circulan en Córdoba. Trabaja (y fue la directora por muchos años) en el Instituto de Virología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Orgullo cordobés, ya que es el único laboratorio de su tipo en el interior del país. Pero la cadena de conocimientos parece cortarse allí. No llega a los médicos que atienden los pacientes, asegura. Eso sorprende a Marta y le preocupa.La bioquímica tiene más de 30 años de investigación. Participó en los primeros estudios sobre la Fiebre Hemorrágica Argentina y en la detección de virus similares al dengue que son endémicos en Córdoba. –¿Cómo se vinculó con la virología? –Soy bioquímica. No me sentía cómoda con la actividad privada. Cuando uno es joven piensa que puede hacer muchas cosas por la sociedad. Algunos profesores nos aconsejaron que nos dedicáramos a la investigación, pero no a la ciencia básica, sino aplicada. Éramos tres compañeras, Estela Cura y Erna Marichich. Nos recomendaron el Instituto de Virología donde en aquella época se trabajaba en Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA). Allí comencé a trabajar en esta enfermedad. –¿Qué investigaban sobre FHA? –Hicimos aportes muy interesantes. Logramos desarrollar marcadores que permitieron diferenciar virulencia entre cepas. Eso luego sirvió para seleccionar una cepa atenuada para la vacuna. También se trabajó en la epidemiología de la enfermedad, datos que sirvieron de base para saber a quienes vacunar. En la década de 1990, ya con la vacuna y con el Instituto de Pergamino exclusivamente dedicado a este virus, Córdoba dejó de participar en los estudios. –Allí comenzó a dedicarse al dengue y otros virus transmitidos por mosquitos –Veníamos trabajando en arbovirus (aquellos que son transmitidos por insectos), con la directora del laboratorio Marta Sabattini (hija del gobernador de Córdoba, Amadeo Sabattini). En ese momento, los arbovirus importantes eran las encefalitis equinas. En la década del 1990 comenzó la problemática del dengue. En 1997 empiezan los primeros brotes en el norte y con una alarma muy grande. A raíz de eso comenzamos a trabajar con este virus. Sabíamos que en Córdoba no podía haber, pero nos daba que sí. –Las personas tenían los anticuerpos como si hubieran atravesado un cuadro de dengue. –Claro. Entonces, revisamos un trabajo de Sabattini en el que había estudiado la encefalitis de Saint Louis, una enfermedad que afecta a EE.UU. Este virus provoca los mismos anticuerpos que el dengue. Comenzamos a investigar y demostramos que Saint Louis era endémico para la ciudad de Córdoba. En 2002 detectamos el primer caso en un ser humano. Luego ampliamos el estudio a Mar Chiquita, por la cantidad de aves que hay allí. Las aves son hospedadores del virus. –¿Y el virus llegó a través de las aves migratorias? –No. Ahora sabemos que es endémico. Los ciclos de infección se dan acá. Otros virus, sí llegan a través de las aves. Por ejemplo el virus del Nilo Occidental. –¿Sigue siendo endémico la encefalitis de Saint Louis en Córdoba? –Sí, es endémico. Desde 2002 a 2005 comenzamos a alertar a los médicos sobre la circulación en Córdoba. Eso logró que aparecieran casos en 2005. Fue un año epidémico. Fue la primera vez que se detectó en América del Sur. –El virus está presente pero, ¿qué debe suceder para que llegue a los seres humanos? –Son virus que circulan y de vez en cuando hacen casos clínicos. Según el virus, de cada 80 u 800 infecciones, hay un caso con manifestaciones clínicas. Lo importante es que estos virus conviven con el dengue cuando éste llega a Córdoba. Pero el vector es diferente. Son dos mosquitos distintos. Cuando en 2009 se dio el brote de dengue, nosotros nos preguntamos si realmente todo era dengue o había otros cuadros, producto de otros virus. En las serológicas dan los mismos resultados. Después del brote hicimos una encuesta y detectamos que la prevalencia en Córdoba para virus de Saint Louis era similar que para dengue. Había habido casos en la misma proporción de uno y otro. El brote de dengue tapó los otros virus. –¿Qué debe hacerse desde la política sanitaria? –Hay que estar alerta para prevenir y diagnosticar los otros virus. Algunas medidas son similares que las del dengue, pero otras son específicas. Por ejemplo, los mosquitos vectores son diferentes. Ahora estamos haciendo monitoreos continuos tanto de los vectores como de los virus que circulan. –¿Y los médicos? –Los médicos no conocen estos virus que circulan. –¿Por qué? –La falla está en la formación. En la carrera de medicina se ve muy poca virología. Y se da de una manera que finalmente no prepara al profesional para pensar que en su trabajo puede llegar a enfrentarse con estos virus. El médico debe ir más allá. No se debe quedar en que si tiene una fiebre, solo agregar que es de posible etiología viral. Debe interesarse más en saber y llegar al diagnóstico preciso, porque tiene las herramientas. En colectivo –¿Por qué va a trabajar en colectivo? –Vine en auto hasta hace cuatro años. Dije: "Para qué me voy a estresar si tengo un diferencial que me deja en la puerta". Por estrés, no me gusta manejar. Me tomo el D1 hasta Paseo Rivera Indarte, de ahí me va a buscar mi marido. Vivo en Mendiolaza, en un barrio privado. –¿Le gusta vivir en un barrio privado? –Sí, me encanta. Vivo en Cuatro Hojas. Es hermoso Además, me mudé porque estoy aterrada por los robos.
El Instituto de Virología
El instituto depende de la Facultad de Ciencia Médicas de la UNC. Realiza estudios sobre arbovirus, gripe, hepatitis, parvovirus, rubéola, sarampión, retrovirus, clamidia, virus del papiloma humano. Contigiani lo dirigió hasta hace poco. En la actualidad, la directora es Silvia Nates, quien investiga sarampión.

