Los héroes de la Argentina potencia
Trabajó 24 años en una oficina donde la mitad de cada jornada se dedicó a cualquier cosa que no fuera su tarea laboral. Se hizo fumador para salir afuera cinco veces al día. Edgardo Litvinoff.
Científicos argentinos acaban de clonar una ternera genéticamente modificada para que dé leche maternizada. Y en Estados Unidos, la Nasa envió al espacio el satélite SAC-D, desarrollado en Argentina, para monitorear distintos factores climáticos. Se trata de conquistas nacionales con pocos precedentes. Pero no son las únicas, ni las que la gente recordará el mes que viene.Hay una lista de logros vernáculos mucho más genuinos, admirables y que con seguridad ingresarán en la historia nacional como hitos que marcaron un antes y un después en la sociedad. Algunos de ellos: Maestro. José J. consiguió jubilarse sin ir preso, tras 18 años en la función pública, tres duplicaciones de patrimonio (acumulativas) y cinco causas judiciales prescriptas. Le dicen "el Gurú" y tiene una reputada consultoría. Gambeta. H. S. tuvo como asesor por una década y media a un conocido político y ex funcionario que entregó 455 cheques sin fondo –que además vivía de juerga, compraba autos importados y expropiaba campos– y aun así logró convencer a la opinión pública de que nunca estuvo al tanto de los movimientos de su colega. Fidelidad. Max K. siguió cada segundo de emisión de VideoMatch , primero, y de ShowMatch , después, sin interrupciones desde 1992. No se perdió nunca ningún capítulo, aunque desde 2005 necesita altas dosis de ansiolíticos para poder realizar cualquier acción que no sea sentarse frente a la TV. Ingenio. Hernán O. se colgó del cable de un vecino y vio todos los canales desde 1999 a 2010. No sólo nunca le cortaron la conexión ni lo descubrieron, sino que logró altos niveles de definición en HD. Decidió descolgarse únicamente porque se mudaba. Acude a consultarlo gente de todos los barrios. Proactividad. Felipe Peter trabajó durante 24 años en una papelera donde la mitad de cada jornada se dedicó a cualquier cosa que no fuera su tarea laboral. En su oficina, jugaba 136 horas mensuales al Counter Strike y 55 al Solitario. Se hizo fumador para gastar 20 minutos por cada una de las cinco salidas diarias para consumir cigarrillos. Jamás lo descubrieron y a los 20 años de antigüedad recibió un premio por productividad. Detallista. Haciendo caso omiso de las siete declaraciones de emergencia hídrica provincial que se sucedieron entre 2000 y 2010, Angélica H. usó 3.422.891 litros de agua potable para baldear diariamente su vereda en ese período. Sin embargo, pudo esquivar todos los intentos de multa y jamás recibió críticas de ningún vecino. Aún continúa con esa práctica. Vocación. A pesar de haber comprado el título de abogado, José H. de P. logró ser elegido como concejal, primero; intendente, después; y legislador, al final de su carrera. Lo notable es que se trataba del diploma usurpado a un estudiante que tardó 18 años en recibirse, con promedio de 4 (2,2 si se cuentan los bochazos). Aun así, H. de P. sigue siendo tentado para ocupar cargos. Ellos son los verdaderos héroes cotidianos que construyen el país y nos muestran el camino. Vaya un homenaje para todos.

