Los fraudes científicos de ayer y de hoy
Los fraudes científicos actuales muestran que el sistema tiene fallas.
En la ciencia, como en otras áreas de la vida, también hay chantas y fabuladores. Muchos de ellos ni siquiera pueden llamarse científicos. La comunidad científica cuanto menos los ignora y a veces los combate. Pero una minoría de estos vendedores de humo pasan por científicos hechos y derechos hasta que se demuestre lo contrario. En algún momento, el sistema científico encuentra que exageraron, cambiaron o inventaron datos. Por lo general, son sus colegas quienes detectan el fraude cuando quieren replicar sus experimentos.El último escándalo de la ciencia lo protagoniza el médico italiano Paolo Macchiarini y salpica al Instituto Karolinska de Suecia, organismo que otorga el Premio Nobel de Medicina.Macchiarini se hizo famoso por ser el primero en trasplantar una tráquea de un cadáver a una paciente con tuberculosis. Para lograrlo, retiró las células del fallecido hasta dejar una estructura de tejido conectivo que después rellenó con células madre de la paciente.Realizó varias operaciones similares, con las que cautivó al Karolinska. Los problemas surgieron con la muerte de seis de los ocho pacientes trasplantados.Varias autoridades que participan en la elección del Premio Nobel tuvieron que renunciar por irregularidades en la contratación de Macchiarini. Al parecer, tenía un currículum "flojito de papeles". La Justicia sueca lo investiga por su supuesta negligencia médica. Se desconoce su paradero. Clonación Macchiarini quedará en la posteridad junto a otros fraudes contemporáneos. En 2005, el científico surcoreano Hwang Woo Suk anunció que había obtenido células madre por clonación de un ser humano. Primero recibió acusaciones por manejos poco éticos (como usar células de sus becarios y del mercado negro). Luego se descubrió que sus pruebas eran falsas. La Justicia coreana lo condenó por malversación de fondos.En 2011, Diederik Stapel era uno de los psicólogos sociales más famosos del mundo. Ese año publicó un trabajo sorprendente en el que aseguraba que la gente sometida a entornos y vidas desordenadas tenía una tendencia a despreciar a los extranjeros. La Academia Holandesa de Ciencias detectó que el psicólogo había inventado los resultados de este y otros 30 trabajos.La historia de la ciencia atesora otras estafas más, como el hombre de Piltdown, los supuestos restos de un eslabón perdido hallados en 1912 en Inglaterra. El fraude consistió en mezclar un cráneo humano con la mandíbula de un orangután y dientes de chimpancé. El engaño fue detectado recién en 1949.Más allá de las curiosidades del pasado, los fraudes científicos actuales muestran que el sistema científico tiene fallas. Sin embargo, la ciencia sigue siendo la mejor manera para abordar la realidad y conocer su esencia.Pero está hecha por seres humanos. Y la carne es débil. Stapel, el psicólogo que fraguó decenas de trabajos, lo resumió con sinceridad: "Quería ser el mejor y publicar más que nadie. En un terreno con poco control y donde trabajas en solitario, tomé la ruta equivocada. He fallado como científico. Estoy avergonzado".

