"Los astros siguen influyendo en nuestra vida cotidiana"
"La actual sociedad le sigue dando un valor simbólico y pragmático a las estrellas", sostiene Alejandro López. Las razones del apocalíptico 21 de diciembre.
A esta era le quedan pocos días. El mensaje apocalíptico anuncia que el 21 de diciembre de 2012 se termina el mundo. Está escrito en el calendario maya, sostienen sus defensores. Cualquier persona sensata intuye que ese anuncio agorero es falso. Todos los mensajes apocalípticos han fallado. Somos la prueba viviente de que el mundo siguió girando.Pero, si hiciera falta, Alejandro López, investigador dedicado a la astronomía cultural, tiene mejores argumentos para refutar la idea de que el fin de los tiempos está cerca. "Es una reinterpretación posmoderna de lo que habrían dicho los mayas", sostiene.López es científico de Conicet en el Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires. Se especializa en el estudio etnográfico de las cosmologías de los pueblos originarios de América.Hoy, a las 20, dará una charla sobre "El fenómeno Maya 2012 desde una perspectiva arqueoastronómica". Será en el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba, Laprida 85. –¿Por qué el 21 de diciembre de 2012 es una fecha clave en el calendario maya? –Entre el calendario maya y el nuestro hay 19 formas de trasladar una fecha. Según una de estas correlaciones, el 21 de diciembre de 2012 correspondería al fin de uno de los ciclos del calendario maya, los 13 baktunes. –Como cuando finaliza un milenio o la Edad Moderna. –Similar. Los mayas pensaban que el mundo tenía cuatro eras y que cada una duraba 13 baktunes (unos 5.128 años). Estamos viviendo la cuarta. Estas eras se habrían ido sucediendo en función de que los seres inteligentes que las habitaron no habrían cumplido con el correcto culto a los dioses, vital para los mayas. Pero en esta última era sí cumpliríamos con esto. Por eso, en los textos mayas, no hay evidencia de que la era termine en el baktun 13. –Es decir que ni siquiera finaliza una era. –Incluso hay inscripciones con una fecha posterior al baktun 13 para el fin de esta era. Para algunas ciudades mayas esta era continuaría luego de que concluyan los 13 baktunes, es decir, el 21 de diciembre de 2012. Pero, por supuesto, no tiene la connotación de catástrofe que se le ha dado. –¿Por qué se le dio una interpretación apocalíptica? –Es una reinterpretación posmoderna. Una larga cadena de interpretaciones que comenzó hace 30 años. En México, algunos grupos se dedicaron a hacer una reversión del calendario maya. Tiene que ver con la legitimación que se ha conferido en los últimos años a algunos saberes de los pueblos aborígenes. En otro tiempo, fue la civilización egipcia a la que se colocó en el pedestal de la sabiduría arcana oculta. –¿Por qué todas la culturas se han interesado por conocer el funcionamiento del cielo? –Para muchos grupos humanos el espacio celeste está vinculado con el orden del mundo. Además, el cielo es extraordinario. Por un lado, es exageradamente regular. Suceden fenómenos con una periodicidad rigurosa que no se ve en otros ámbitos. A su vez, presenta potentes irregularidades, como meteoritos, eclipses y cometas. Otra razón, es que se trata de un espacio de la naturaleza en el cual podemos ver los fenómenos, pero no podemos interactuar con ellos. Sin embargo, no hay una sola razón, porque las interpretaciones del cielo de cada civilización son bien distintas. –¿Un ejemplo de este contraste? –Para las culturas chaqueñas, el cielo está vinculado a la fecundidad y a la abundancia. En la Tierra crecen las plantas y hay abundancia por lo que ocurre en el cielo. Cualquier interrupción en esa conexión es lesiva para nuestra forma de vida. Y para ellos, es importante la primera aparición de ciertos astros, como las Pléyades (los Siete Cabritos). Mientras que para las culturas que habitan entre los trópicos, es importante el paso de los astros por encima de la cabeza. El sol pasa dos veces por año por encima de la cabeza en estos sitios. Es más importante que la aparición y desaparición de astros. –¿En todos los casos, el cielo está relacionado con lo sobrenatural, o hay explicaciones racionales, como en la ciencia moderna? –La separación entre lo sagrado y lo potente de las explicaciones causales y materiales es característica de un periodo histórico occidental y, en general, no existe en otras culturas. En los pueblos americanos estas dos dimensiones están unidas. –¿Persiste en estas culturas aborígenes la asociación de decisiones importantes de la vida según lo que "dicen" los astros? –"Persiste" no es la palabra correcta, porque no usan los mismos criterios que milenios atrás. Las culturas aborígenes también cambian y se adaptan a las circunstancias. En los pueblos chaqueños, los astros siguen teniendo mucha importancia, como antes, aunque han incorporado miradas nuevas asociadas a los cambios por los que han pasado. Pero interpretar lo que "dicen" los astros no es fenómeno exclusivo de los pueblos aborígenes. Las sociedades criollas y las urbanas industriales deciden muchos aspectos de su vida cotidiana de acuerdo con lo que ocurre en el cielo. –¿Algún ejemplo? –Sin ir más lejos, muchas personas leen el horóscopo a diario. Y nuestro calendario es un intento de conectar nuestras actividades productivas y culturales con el movimiento de la Tierra en torno al Sol. En la actualidad, los astros siguen influyendo en la vida cotidiana tanto de manera pragmática como simbólica. –¿Es real el impacto de los astros en cuestiones tales como cortarse el pelo según la fase de la Luna? –Son fenómenos muy complejos. Los trabajos que han intentado demostrar o no la correlación con los astros no son concluyentes. Hay evidencia para un lado y para el otro. Pero hay que tener cuidado con descartar demasiado rápido estas relaciones. Hace tiempo se demostró que la asociación que hacían los pueblos andinos entre la intensidad de las Pléyades y la siembra o no de papas resultó correcta. Al parecer, la intensidad con que se ven estas estrellas está conectada con los ciclos del Niño y puede ser un buen indicador de la humedad.
Para escucharlo
Hoy, a las 20, en el Observatorio Astronómico de la UNC (Laprida 85), Alejandro López dará una charla sobre el tema. La entrada es libre y gratuita.

