Los Alé, un clan bajo la lupa
Los hermanos Rubén y Ángel son los líderes de un grupo que está jaqueado por acusaciones.
En Tucumán existe una familia a la que se la acusa de haber cometido crímenes y de estar vinculada con la explotación del juego, la prostitución y la droga. El el llamado "clan Alé", que también está acusado por Susana Trimarco de estar vinculado con la desaparición de Marita Verón.Son dos hermanos: Rubén "la Chancha" Alé y Ángel "el Mono" Alé. Se los apunta por tener supuesta protección del poder político, de funcionarios judiciales y de la Policía.Hoy, aunque son dueños de casas de juego, campos y empresas de transporte, la suerte ya no los acompaña. Su ocaso comenzó a partir de la lucha personal de Trimarco, a la que no le importó poner en riesgo su vida y que desde hace una década los vinculó con la desaparición de su hija.Entre las 13 personas que son juzgadas desde hace unos meses por el secuestro de Marita, cuyo paradero hasta ahora se ignora, figuran dos mujeres que tienen hijos de Rubén Alé: María Jesús Rivero y Daniela Milhein. La primera fue pareja y compartió la conducción (presidencia y vice) del club San Martín de Tucumán con "la Chancha" y la administración de la agencia de remises "Cinco Estrellas".El padre de los hermanos, Said Alé, tenía un puesto de verduras en el Mercado de Abasto de San Migue de Tucumán. En 1983, los hijos del puestero se convirtieron en custodios y amigos del intendente radical Rubén Chebai.A partir de allí fueron protagonistas de numerosos hechos oscuros. Acusados en uno y decenas de casos, permanecen bajo sospecha.

