Los 10 museos más insólitos de Córdoba
Todos se crearon motorizados por la pasión de sus fundadores, en toda la provincia. También hay varias colecciones privadas y otros espacios que tuvieron que cerrar. Los 10 museos más insólitos de Córdoba
Córdoba tiene una gran tradición en museos. Los hay repartidos por cientos en todo el mapa y muchos son reconocidos por su relevancia y trayectoria. La mayoría, y los más logrados, tienen vinculación con dos rubros clásicos: la historia y el arte. Pero hay también otros muy específicos, de rubros más extraños, en algunos casos inesperados y hasta insólitos. En el todo, se mezclan los que lucen bien cuidados y sostenidos, con adecuado criterio museológico, entre otros que merecerían mejor mantenimiento y actualización.Varios ameritan integrar la lista de los más raros –lo que no les quita ni agrega valor– y su existencia implica una sorpresa.Se trata de museos que nacieron a partir de la pasión de coleccionistas particulares que un día decidieron mostrar al público lo que con dedicación recolectaron e investigaron durante años.Entre ellos se destaca el creado por Ernesto Di Sopra Casco, sobre el hincha de fútbol. Empezó coleccionando camisetas de cientos de equipos de fútbol, de todo el mundo. En 2002 abrió el museo en Bialet Massé. A los pocos años fue reconocido por Fifa como el único en su tipo en el mundo. "La gente puede entrar gratis, y hay reliquias increíbles", dice Ernesto.Y agrega: "Está la evolución de la pelota, desde las de trapo hasta las que me mandó la Fifa, del último Mundial", apunta. La lista de 10 que se incluyen en este informe es sólo una posible y considera colecciones que están disponibles para el público y no reservadas al uso privado. Es el caso del Museo del Libro, ubicado en medio de una zona casi rural, en La Paz, Traslasierra. Alberga más de 500 libros impresos entre los años 1500 y 1800, que pueden disfrutarse en una visita guiada por su creador, Luis Berraute. En invierno, todos los días a las 16, y en verano, a las 19. Declarado de interés municipal y nacional, incluye incunables (únicos) e incluso libros manuscritos.
Colecciones privadas
En la búsqueda de crear esta lista, se detectaron colecciones llamativas pero no expuestas: desde una de candados en San Francisco hasta otras de autitos de colección en Deán Funes o de juguetes infantiles en Río Tercero.
También aparecen museos extraños pero ya cerrados, como el Antártico que supo mostrar Villa María, o el de las Campanas, una colección de mil de ellas, de todos los tiempos, hoy guardadas sin exponerse en Mina Clavero. Todos son gajos de historias y de esa pasión por hacer historia.

