Lo que esconde la porción oculta de la ciudad
–Mire, según me contaron de primera mano, la Municipalidad de Córdoba relevó dos millones de metros cuadrados cubiertos sin declarar.
–Me duele, Cacho, me duele mucho. –No me diga que el calorcito le vuelve a inflamar los juanetes.–No. ¡Me duele el alma!–Ah, dicen que es muy feo, pero no sé bien cómo identificar semejante mal.–No está ubicado, Cacho. No te duele la cabeza; tampoco la panza y, menos, las rodillas. Es algo profundo, sin precisión de lugar, pero tan áspero que no hay analgésico que te lo saque.–Si me explica un poco, tal vez logre entender el porqué de semejante pesar.–La desidia, la falta de interés por el otro, la desprotección, el desamparo en el que vivimos... Todo eso me está causando ese mal que ni el fallecido Jaime Press habría podido calmar.–Epa, viene profunda la cosa.–Es que no puedo evitar sentir el dolor de los vecinos de Alta Córdoba, de los heridos, de la gente que de un segundo para otro se quedó sin techo, sin casa.–Si la charla va por ese lado, le digo que también siento dolor e impotencia.–Me parece, Cacho, que lo que ocurrió el jueves pasado en Alta Córdoba es un aviso de que estamos frente a la posibilidad de que ocurra otra tragedia, aún más grave.–¿Por qué me lo dice? No es fácil afirmar algo semejante.–Mire, según me contaron de primera mano, la Municipalidad de Córdoba relevó dos millones de metros cuadrados cubiertos sin declarar. ¿Sabe a qué equivale?–La verdad, no tengo idea.–Se trata, más o menos, de un barrio como Nueva Córdoba completo.–Estamos hablando de algo grande, entonces.–Exacto, Cacho. Detrás de semejante cifra puede haber cualquier cosa.–Lo dice por el galpón de Alta Córdoba, donde manipulaban productos químicos.–Bien, por ahí vamos. Hay un agujero negro en la ciudad en cuanto a controles que no se hicieron durante décadas.–La gente que no declara también tiene su cuota parte.–Hay una responsabilidad compartida entre funcionarios que incumplieron su función y ciudadanos a los que no les importa la suerte de los demás.–Su informante le dio más datos.–Bueno, Cacho, el temor no sólo pasa por los productos químicos y tóxicos que se pueden acumular en galpones no declarados o sin control. Además, hay conexiones clandestinas de gas y de electricidad, que entre ellas o en combinación con otro elemento pueden causar una tragedia en cualquier momento.–¿Se puede prevenir?–Parece que es un proceso largo y a conciencia. Pero por ahora, si cree en algo, haga una plegaria.

