Temas del día:

Lecciones científicas sobre el miedo en Halloween

¿Cómo reacciona nuestro organismo ante el miedo? ¿Cómo lo percibe nuestro cerebro? ¿Se pueden borrar la situaciones temerosas?

31 de octubre de 2013 a las 04:08 p. m.
Lecciones científicas sobre el miedo en Halloween
HALLOWEEN. Es el día del miedo.

Halloween es el día del miedo. En su mayoría los sustos durante esta jornada se disfrutan, pero el miedo es un mecanismo de defensa que heredamos de nuestros antepasados.

Si bien se experimenta con todo el cuerpo, las amígdalas son el epicentro del drama.

Esta región del cerebro conforma un núcleo de neuronas que comanda las reacciones instintivas ante un peligro.

El recorrido

El miedo se experimenta a través de nuestros órganos sensoriales. Estas señales son recibidas por el tálamo. Desde allí se emiten dos señales separadas.

La primera recorre un camino más corto hasta las amígdalas. Es la más instintiva. Aunque  aún no tenemos mucha idea de cuál es el peligro, las amígdalas alertan a todos nuestro cuerpo de que lo peor está por venir.

La segunda señal recorre un camino más largo hasta el área somatosensorial. Esta región realiza una descripción más detallada del peligro potencial por lo que el procesamiento demora unos minutos más.

Este circuito puede reforzar la respuesta al miedo o detectar que es una falsa alarma como ocurrirá en el caso de las bromas y sustos durante Halloween.

Borrar el miedo

Una investigación reciente demostró que el miedo se puede borrar de nuestra mente. Si se interfiere en el momento justo, los recuerdos temerosos que se almacenan en las amígdalas se pueden debilitar e interrumpir su consolidación en la memoria a largo plazo.

Sin embargo, esto puede ser peligroso ya que el miedo es clave en la evolución humana y la supervivencia. Aquellos individuos que lograron descifrar a tiempo los peligros y que su repuesta a este miedo fue efectiva, ya sea huyendo o enfrentando el peligro, son los que sobrevivieron.

En el cuerpo

Cuando un potencial riesgo asecha, la memoria es clave para comparar esta situación con otras vividas y determinar si realmente hay peligro inminente.

Pulmones y corazón trabajan a doble turno para llevar oxígeno y nutrientes a los músculos para fortalecerlos con el objetivo de enfrentar o huir del peligro. Esta respuesta es estimulada por la liberación de la hormona adrenalina.

La piel de pollo es otro efecto del miedo. Ahora parece un sinsentido, pero a nuestros antepasados peludos les era útil porque con los pelos erizados simulaban ser más grande para asustar a enemigo.

La sudoración aparece como un mecanismo para enfriar el organismo, ya que tanto la lucha o la huida provocará un sobrecalentamiento de nuestro cuerpo.

Ojos bien abiertos, cejas levantadas y boca estirada de oreja a oreja. Esta es la cara del miedo y tiene una razón. Investigadores creen que nuestra cara expresa el miedo para pedir ayuda entre los presentes y para advertirlos del peligro.

Paul Ekman (el científico que inspiró la serie de TV Lie to me) asegura que la expresión facial de sentimientos primarios como el miedo es universal e innata.