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Las vacunas que Josefina postergó

Josefina se decidió a vacunar a sus hijos, pero cuando llegó se encontró con el paro. Laura González.

02 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Las vacunas que Josefina postergó

Josefina se decidió. Levantó a los chicos temprano, se organizó con su prima Daiana, y los chicos de ella llamaron a Miguel para que las llevara. Le pagaron 20 pesos hasta el Neonatal: tenían seis chicos para vacunar, sin saber bien qué le tocaba a cada uno. No le habían prestado atención al noticiero y se encontraron con la sala llena de pancartas y ninguna de las enfermeras que siempre están en la vacunatorio. "Volvé otro día, mamá", le recomendaron.A Josefina le habían insistido tanto de la importancia de las vacunas, que hizo caso. Sabe que los protege de contraer enfermedades ahora, en el futuro y hasta a los bebés que sus hijos tengan cuando sean grandes. Lo que no sabe es si va a volver.No hay medidas de fuerza inocuas. El que se queda a pie porque no pasa el colectivo, el que pierde una mañana para hacer un trámite y no lo logra, el chico que se queda en su casa viendo tele en lugar de ir a la escuela... todos pagan el costo de la protesta. Pero en la salud ese precio es mucho más gravoso. Y no porque esté en juego la vida: al fin y al cabo, las emergencias y las operaciones de urgencia se están haciendo. Son los daños invisibles: un monitoreo fetal que no se hace, un dolor abdominal que seguirá sin tener explicación, una vacuna que no se coloca.El gobernador Juan Schiaretti inició sus dos primeros años de mandato con paro de docentes y de empleados públicos. Extendió entonces una semana el cierre del ciclo lectivo y descontó, aunque no en todos los casos, los días no trabajados. En 2010 y 2011 buscó curarse en salud y acordó en el verano la pauta salarial del año. De hecho, el sector público cobró 16,5 por ciento más en febrero pasado y 11 en julio último. Desde 2004, las reglas de negociación siempre fueron iguales: la Provincia dice "ésta es la plata disponible; decidan ustedes cómo repartirla". El SEP y la UEPC (representan 70 por ciento del personal público provincial) buscaron primero mejorar los salarios más bajos. Pero en esa estrategia se quedó siempre el SEP, por la sencilla razón de que allí tiene su mayor ascendencia.La pirámide se acható especialmente en el sector salud y hay médicos que cobran lo mismo que enfermeros y camilleros. La Provincia o el negociador de los salarios permitieron que se gestara esa burbuja de malestar que hoy estalla en los hospitales, un sector históricamente díscolo y combativo.Hubo aviso previo: los residentes, los anestesistas y los obstetras ya habían advertido sobre el estado de tensión. La cuestión es que la plata que se necesitaba entonces hoy no alcanza, porque todos quieren más. El panorama se agrava si se tienen en cuenta dos cosas: la extrema debilidad de las cuentas provinciales, que todavía no reciben los prometidos fondos de la Nación, y el enfrentamiento entre José Manuel de la Sota y Schiaretti, pese a que apenas dos mes atrás prometían "pelear por Córdoba, no por pelear".