Las profecías autocumplidas
La escuela como factor de inclusión social no se compadece con un modelo de calidad académica mientras no haya inversión.
El escritor, periodista y también profesor universitario Rodolfo Terragno se pregunta si, a los fines que corresponda, al país le sirve tener una educación que retenga a sus estudiantes pagando el precio de estándares bajos de calidad.Los efectos más visibles aparecen en el salto del nivel medio al nivel superior, que exige a las universidades un gran esfuerzo para retener a los estudiantes, principalmente en los primeros dos años de las carreras.Y son los chicos de los sectores más vulnerables de la sociedad quienes enfrentan más dificultades para insertarse en la educación universitaria, básicamente porque en su entorno familiar no existe ese horizonte llamado universidad.Ana Solá Villazón es una investigadora abocada a encontrar estrategias para retener a los estudiantes en las universidades. Ella hace una descripción acertada sobre la situación de los chicos de los sectores más precarizados de la sociedad. "Generalmente, tienen una carga de subestimación y desvalorización grande, porque los maestros del nivel medio no esperan nada de ellos, y esa actitud docente se convierte en una profecía que se cumple. Si en la universidad no lo ayudamos a cimentar algo más, ese chico espera poco de él y su compromiso con el estudio será escaso. Esto se agrava porque es un estudiante con poco capital cultural que lo ayude".Esa reflexión debería completarse con la solitaria "batalla" que libran todos los días los docentes de las escuelas secundarias más vulnerables, con serias carencias de infraestructura y apoyo pedagógico. Es probable que nunca se lo admita oficialmente, pero las exigencias académicas en estos secundarios son menores porque de otra manera los chicos jamás alcanzarían los objetivos.Con lo cual hay dos profecías autocumplidas. Aquella que menciona Solá Villazón sobre la dificultad de acceder al nivel superior por parte de los jóvenes de los sectores más desposeídos. Y la otra, que plantea que la universidad se auto recluta: es decir, que quienes acceden a la educación superior son hijos de universitarios.Esfuerzos. Es indudable que la política que lleva adelante la cartera educativa que preside Walter Grahovac marca un rumbo hacia la inclusión social de los jóvenes.Pero es evidente que la escuela media queda desbordada por esa misión de contener, cuando en algunos casos ni siquiera hay suficientes bancos para los alumnos. Si el objetivo es sólo retener a los alumnos, es probable que las profecías agoreras se sigan cumpliendo.

