Las plazas, centro de diversión nocturna
Muchos espacios verdes de la ciudad ofrecen cine al aire libre, clases de baile y atracciones infantiles. Al anochecer, los cordobeses los disfrutan.
Tras un día caluroso, muchos cordobeses eligen las plazas de la ciudad como refugio y descanso al caer el sol. Allí encuentran actividades para disfrutar en familia, como clases de baile, juegos infantiles y cine al aire libre. A las 19, estas plazas de la ciudad de Córdoba comienzan a recibir a los vecinos que llegan con sus hijos –quienes, a su vez, cargan bicicletas, patines o skaters–, mascotas, equipo de mate y hasta reposeras. Allí disfrutan de dos o tres horas de tranquilidad y el fresquito que reciben gracias a los árboles añosos enclavados allí.
Cada plaza de la ciudad ofrece sus propios atractivos pero todas están rodeadas de heladerías, panaderías, quioscos y carritos de choripanes, panchos y pochoclos para quienes se antojen de algunas de estas opciones al acompañar la caída del sol.
En el Parque de las Tejas, durante el verano, volvieron los ciclos de cine al aire libre y lo que es más interesante y aun retro: proyectan películas mudas para toda la familia como primer filme y luego una animación de cine nacional para los más chicos.
Genera nostalgia la postal de cuando llegan las familias con las reposeras y mantas que despliegan en el suelo para acomodarse y disfrutar de la función. Muchos se acercan con mate, gaseosas, sándwiches y bizcochitos para acompañar la película. Sin dudas, una excelente opción gratuita para los viernes, sábados y domingos por la noche.
“Nos enteramos del ciclo y vinimos por primera vez con mis nietos. No suelo ir a las plazas con ellos, pero sé que este lugar es seguro; por eso vinimos”, contó Graciela del Valle Marini, quien llegó con la sillita de camping, sándwiches, gaseosas y su nieta Catalina, de 10 años, justo para la función del viernes por la noche.
A unos metros, un grupo de jóvenes practicaban “tela”, tal como se conoce popularmente a la danza que se realiza a partir de una tela que cuelga y con la que se forman figuras de acrobacia. Esta práctica también se realiza en la plaza de la Intendencia y en el parque Sarmiento aprovechando los árboles añosos y con ramas grandes y fuertes que pueden soportar el peso de un cuerpo que cuelga.
Unos metros más allá, un grupo numeroso de niños se divertía y refrescaba con la fuente de juegos sensoriales que combina chorritos de agua que salen del piso y luces multicolores. Allí, los pequeños, vestidos con sus trajes de baño, disfrutan durante horas hasta que los padres, toalla en mano, les indican que llegó el final de su entretenido juego.
Este fue el caso de los hermanitos Nicole (4) y Benjamín (3), que jugaron en la fuente hasta que anocheció, mientras sus padres, Richard y María José, los miraban tomando mate con galletitas.
“Venimos seguido acá porque los chicos disfrutan de los juegos infantiles y hay lugar para sentarse a tomar mate. Está lindo, bien fresquita la noche”, dijo Richard Carrión, refugiado del calor.
En los barrios
En barrio Alberdi y Alta Córdoba, las plazas centrales registran un intenso movimiento durante las noches de verano, ya que son espacios que ayudan a sobrellevar las elevadas temperaturas que no aflojan, ni al caer el sol. No sólo los juegos infantiles clásicos como las hamacas, los sube y baja y el tobogán llaman la atención de los niños que llegan corriendo. También los castillos inflables y las novedosas camas elásticas: por unos pesos, los chicos pueden descargar sus energías saltando en las mismas.
Además, tanto la plaza Jerónimo del Barco como la plaza Rivadavia cuentan con un preciado tesoro de la niñez de muchas generaciones: la calesita.
Impecables, cuidadas y al ritmo de canciones de María Elena Walsh o Carlitos Balá, vuelven a dar vueltas para que chicos de la generación de juegos virtuales y TV en HD se sonrían como cuando sus padres eran chicos y disfrutaban de las mismas calesitas.
Un viaje inolvidable que cuesta sólo cinco pesos, incluso aunque no cuenten más con el entretenimiento extra de agarrar la sortija –por una “cuestión de seguridad”, según explicó Oscar Carrizo, encargado de la calesita de la plaza de barrio Alberdi.
“Esta calesita tiene más de 30 años, yo hace sólo cinco que estoy encargado de ella. Tiene sus gastos y hay que estar en todos los detalles porque esto trabaja todos los días”, contó el empleado.
“Está abierta hasta que los chicos se van. En verano llego a estar hasta las 3 de la mañana. Es un barrio donde hay muchos departamentos y, por ende, a los chicos encerrados no los podés tener. Así que en verano los padres los sacan a la plaza”, agregó Oscar.
A la noche, en estas plazas no hay un asiento libre y sus veredas se llenan de luces multicolores que provienen de los juguetes importados de China que ofrecen los vendedores ambulantes. Los chicos llegan entusiasmados junto a sus padres, y se quedan un buen rato.
Agustín Agasarkissian (Parque de las Tejas). "Siempre venimos a practicar tela al parque, les doy clases a las chicas. Se necesitan árboles de tronco grueso, para que soporten el peso".
Graciela del Valle Marini (Parque de las Tejas). "Me enteré del ciclo y vine con mis nietos a ver las películas. Vinimos con la sillita, la coca y los sándwiches. La pasamos muy bien".
Martín Rueda (Plaza Alta Córdoba). "Somos del barrio y venimos todas las semanas. Llevamos a mi hija a las hamacas y la calesita. El fin de semana hay un show de títeres".
Oscar Carrizo (Plaza Jerónimo del Barco). "Estoy a cargo de la calesita hace cinco años; durante el verano suelo estar hasta la madrugada, hasta que los chicos se van".

