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Las mujeres son insuperables

Puede suceder que las características que componen esa virtud o ese poder sean usadas en forma inadecuada. Juan Carlos Carranza.

26 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Las mujeres son insuperables

Hay cuestiones en las que las mujeres son insuperables. Una es la de encontrar cosas. Ellas siempre encontrarán en un instante lo que a los hombres nos llevaría una eternidad, como si el placard de pronto fuese una enorme galaxia. –Má, no encuentro las medias de fútbol.–¿Buscaste bien?–¡Sí! ¡Por todos lados!–Acá están.Uno no sabe cuál es el verdadero secreto de las mujeres. ¿Mirada de rayos X? O algún otro recurso genético desconocido que hace que puedan ver las cosas que los hombres no podemos. Una virtud y ¿un defecto?. Su naturaleza meticulosa, su tendencia al orden y su gran poder de observación en general hacen que las mujeres sean muy superiores a los hombres; por ende, eso constituye una virtud. Ahora bien, puede suceder que las características que componen esa virtud o ese poder sean usadas en forma inadecuada. Ya lo dijo el moribundo tío Ben a su sobrino Peter Parker (el Hombre Araña): "Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad".Y así como las mujeres son capaces de encontrar cualquier cosa, también lo son para encontrarles defectos a los hombres. En eso, también son insuperables. Incluso, como dice la humorada, a las "hermosas" borracheras de los maridos, ellas se encargarán de encontrarles algún defecto.Cada vez que hay reunión de amigas, se desata una absurda competencia sobre cuál de todos los maridos tiene más defectos. Injustamente, se burlan de que son malos amantes, que no saben bailar, que sólo les gustan las películas de acción, que son infieles, que les falta romanticismo, que compran juguetes inútiles (como pistas de autos de carrera), que nunca encuentran nada, que salpican la tapa del inodoro, que siempre van al grano en la intimidad y no respetan sus tiempos..."La mujer está donde le corresponde. Millones de años de evolución no se han equivocado, pues la naturaleza tiene la capacidad de corregir sus propios defectos". La frase es atribuida a Albert Einstein y es acercada por Cacho Yerom, asesor estrella de esta columna, quien siempre ha sido un blanco fácil para las críticas de sus parejas. Será por eso que hoy prefiere estar solo: "En determinado momento de la vida, el hombre debe saber abstraerse de las críticas de las mujeres. Ellas nunca entenderán que las cosas de las que rezongan no tienen la menor importancia para nosotros. El hombre adquirirá un estadio mental superior cuando ya no le haga mella que lo reten porque dejó las facturas sobre la mesada para que se las coman las hormigas", sentenció con sabiduría Yerom, pero con el hermetismo al que nos tiene acostumbrados.