Las mujeres que hacen falta
Los "Biólogos" son dos jóvenes intérpretes que practican un humor casi extinguido. Rosa Bertino.
Los "Biólogos" son dos jóvenes intérpretes que practican un humor casi extinguido. No dicen groserías ni exhiben señoritas cuyo trasero les dio acceso a la tele y a una fotografiada relación con futbolista o roquero exitoso. Como hoy abundan tales "plataformas" televisivas, y el fútbol y la música popular son negocios masivos, no es de extrañar que el rubro "botineras y afines" ya esté pensando en formar un sindicato. Todo bien, pero ¿quién les hace los aportes jubilatorios a estas pobres chicas?
No vamos a abrir juicio sobre los impensados efectos del feminismo tardío. Mejor analizar el sketch "Adán y Eva", de la mencionada dupla humorística. Ella es creada con la séptima costilla de Él, para que se acompañen y abastezcan por siempre jamás. Pero a ninguno se le oye decir "amén" ("así sea"). Al principio, Adán sale a cazar y provee a su familia. Al volver a casa, espera recibir mucha atención y cero queja. Aun cuando haya estado distrayéndose con monos y monas. Eva se cansa y sale ella a buscar el sustento. Ahí es cuando a él se le viene la choza abajo, porque olvidó cómo se arreglaba el techo, dónde se guardan las cosas y no tiene ganas de responder al comunicado de la maestra advirtiéndole: "Tenemos que hablar acerca de su hijo Caín".
Sobre el final del cuadro, Adán queda gritando el nombre de Eva. Pero ésta no regresa. Ya no. Aunque el planteo es teatral y rudimentario, el trasfondo es motivo de arduo debate. Muchos pedagogos o sociólogos, cuando se les piden explicaciones por las "malas notas" de la escuela y la sociedad contemporáneas, en comparación con el pasado, se excusan diciendo que "hace 50 años, había una mujer en la casa". Las guerras mundiales, sobre todo la segunda, modificaron ese esquema de modo irreversible.
Pero más (des)hizo la economía. Hoy en día no alcanza con un sueldo para mandar a los chicos a un buen colegio. Como señala el historiador Luis Alberto Romero, a principios del siglo 20 "la carta de triunfo del Estado fue ofrecer un servicio educativo público y excelente para lo cual se crearon las "escuelas-palacio" que aún existen".
Ayer, el barrio se conmocionó con el informe periodístico que advertía en cuántos enclaves cordobeses se utiliza a los chicos para comercializar la droga. Muchos sabían o sospechaban esta realidad, pero aparecer en un diario le da otro estatus. Es injusto presuponer que esto ocurre porque las madres tienen que salir a trabajar. O porque las maestras no tienen ganas de hacer de madre, ni se les paga para que lo hagan. De todos modos, es probable que se necesiten más mujeres poniendo guarderías, recorriendo domicilios, apuntalando dispensarios y escuelas. A lo mejor, ya no es hora de volver a estar en casa sino de hacer bien la calle.

