Las cosas del malhumor
¿Somos los seres humanos malhumorados por naturaleza? Tal vez no, pero hay numerosas situaciones, algunas de poca monta, que nos predisponen para que aflore lo peor de nuestro ser. Juan Carlos Carranza.
¿Somos los seres humanos malhumorados por naturaleza? Tal vez no, pero hay numerosas situaciones, algunas de poca monta, que nos predisponen para que aflore lo peor de nuestro ser. Sin duda que la psicología podrá explicar con más detalle las causas de tanto enojo. No obstante, a continuación repasaremos algunos de los episodios que generan en nosotros reacciones desmesuradas.Es increíble cómo los automovilistas son capaces de retarse a duelo por un simple encerrón. Pero hay hechos que sacan de las casillas a cualquiera: cuando el conductor que va adelante nuestro arroja basura por la ventanilla, o cuando no pone la luz de giro antes de doblar. O cuando el que está primero en una larga fila frente al semáforo, deja que se ponga verde y se demora en arrancar... ¿Y la responsabilidad que le cabe por estar adelante?Qué mal momento pasamos cuando sintonizamos un canal de películas y a cada rato las cortan con propagandas. ¡Se supone que es un canal de películas!Hacer dieta causa mal humor. Lo saben los médicos y los pacientes. ¿Qué cosa puede ser peor que estar excedido de peso y no poder comer? Los nutricionistas explican que la irritabilidad se produce como resultado de que ciertos pacientes no han aprendido en etapas tempranas de su vida otros mecanismos de gratificación que no sean la alimentación. Linda explicación, que no nos alcanza cuando tenemos en frente un plato de lasaña, con salsa boloñesa y crema.El calor, otra cosa que nos predispone para el mal humor. Cacho Yerom, el asesor permanente de esta columna, asegura que la estación del año que más le gusta es el otoño. "¡Odio el verano!", agrega. Más situaciones. Muchas personas, hombres y mujeres, festejan con gran pompa sus 40 años. Pero después de superar esa línea, resulta bastante molesto cumplir años. A continuación, otra seguidilla de situaciones molestas: la previa de un viaje; destapar la mantequera y que esté vacía; golpearse el dedo pequeño del pie con la pata de una silla o de la cama; que las esposas vuelvan de trabajar y te digan que se rompió algo del auto; que te interrumpan y te olvides de lo que ibas a decir; pisar caca de perro; los que generalizan; la estática del televisor; la música de espera cuando llamamos para quejarnos de un mal servicio y luego la voz que dice: "Nuestras operadoras están ocupadas en este momento; por favor espere y será atendido". En este último caso, no sólo nos ponemos de mal humor: también sabemos que "estamos en el horno".

