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"Las arcillas son lo más próximo a un ser vivo"

Silvana Bertolino es geóloga y experta en estos minerales. Cuenta las aplicaciones que tienen y su relación ancestral con el hombre. También es una artista abstracta.

03 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
"Las arcillas son lo más próximo a un ser vivo"
Manos en la masa. Silvia Bertolino con el material para analizar (Sergio Cejas / La Voz).

El hombre nació de la arcilla, del barro. La imagen poética y hasta religiosa casi se corrobora en la ciencia. Los seres humanos nacieron con este grupo de minerales y evolucionaron con ellos. Silvana Bertolino es geóloga, investigadora del Conicet, especialista en arcillas y en arqueometría, disciplina que emplea métodos físicos y químicos para datar y caracterizar objetos antiguos y fósiles. También es artista: cantante, escultora, pintora, fotógrafa. –¿Es más geóloga que artista? –No, al revés. En mi casa había una tendencia al arte. Al terminar la secundaria no tenía una vocación definida: plástica, música, educación física… Al final se cerraron las inscripciones a las carreras, menos Geología. Pero siempre seguí haciendo arte. Ahora cursó 4º año en la carrera de Plástica. –¿Qué tipo de pinturas y esculturas hace? –Abstractas, con las imágenes de las arcillas que obtengo por microscopía me inspiro rápidamente. Aunque para mí no son abstracciones. Es un zoom de una realidad. No es algo inexistente. Las he visto toda mi vida. Es la imagen de algo intangible pero que respiramos y pisamos. –¿Hace esculturas con arcilla? –No. Probé porque pensé: "Sé tanto de arcillas que algo tengo que hacer". Pero no me atrae. –¿Por qué? (Se ríe) –Me molesta que se me enchastren las manos. Debería usar guantes. –¿Qué es la arcilla? –Hay tres conceptos. El primero, más coloquial, es material terroso, finito, pegajoso con la capacidad de ser moldeado y que se endurece. También se habla de arcilla para dar cuenta de un tamaño de partícula, el más pequeño de todos, menos de 0,002 milímetros. La tercera habla de un grupo de minerales que son todos muy pequeños. –¿Qué usos tienen estos minerales? –Están los caolines, con los que se hacen la cerámica blanca y la porcelana. Además, como es más barato que el óxido de titanio (un pigmento blanco), se los usa mucho en varios materiales como plástico, pinturas y papeles. Luego están las bentonitas, que tienen la característica de formar geles y copiar bien las formas. Sus usos son múltiples: en pinturas, para hacerlas más viscosas; en perforaciones para extraer petróleo; en la industria del vino como clarificante; y más. A algunas arcillas se las usa para absorber contaminantes. Algunas se comen en proporciones mínimas. En salud se utiliza para hacer lavado colónicos. Ni hablar de los usos cosméticos. –¿Desde cuándo el hombre comenzó a usar la arcilla? –Estuvieron desde siempre con el hombre. Las arcillas se forman en la corteza terrestre. Viven con nosotros. Necesitan agua como nosotros. Son muy cambiantes, según el entorno. Y los cambios ocurren en una escala temporal próxima a la nuestra. Entonces son maleables en todos sus sentidos. Las arcillas son lo más próximo a un ser vivo. Se cree que están vinculadas al origen de la vida. Que fueron los catalizadores, el nido ideal donde se originaron los primeros seres vivos. Arqueometría –¿Qué ha detectado en la cerámica de las antiguas culturas cordobesas? –Encontramos que antes de la llegada de los españoles, esas culturas usaban para sus cerámicas unas piedras únicas en el mundo (cordieritita o granito negro orbicular) de un sitio cerca de Villa de Soto. Después del contacto con los españoles la calidad de la cerámica bajó notablemente y dejaron de usar esta piedra. Claro, tenían menos libertad y no podían movilizarse tantos kilómetros para ir a buscar esa roca. –¿Por qué usaban esa piedra y no otra? –Seguramente tenía un significado religioso, ritual o espiritual. No es que ese material mejorara la calidad de la cerámica, daba lo mismo que usaran cuarzo, por ejemplo. –¿Si tuviera que elegir de nuevo, optaría por el arte o ciencia? –Elegiría el arte. Es lo que me nutre y me da vida. La ciencia también me apasiona pero… No, está mal lo que digo. A esta altura de mi vida soy una mezcla de las dos cosas. Siempre fui abstracta. La geología me dio un sostén y me hizo ver que no hay abstracción. Que todo puede existir, sólo que no lo podemos ver.

Cultura de La Aguada

Bertolino también trabaja en estudios de arqueometría en la región de Ambato (Catamarca). Estudia la cerámica, pinturas y materiales arquitectónicos de la cultura de la Aguada (entre los años 200 y 850 d. C.) junto con investigadores del Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba.