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La verdadera pelea de fondo por el poder real

La disputa entre los anestesistas y el Gobierno no es nueva y dista de tener el foco sólo en los honorarios que paga Apross. Salud fue a la Justicia por prestaciones de anestesia

26 de abril de 2017 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La verdadera pelea de fondo por el poder real

La disputa entre los anestesistas cordobeses y el Gobierno provincial no es nueva y dista de tener el foco sólo en los honorarios que paga o deja de pagar Apross a los profesionales. De hecho, el aumento otorgado este año por la obra social por las prácticas anestésicas fue del 50 por ciento, muy por encima de cualquier paritaria del país.

En ese marco, en este nuevo round en el que los principales perdedores son los pacientes, de acuerdo con referentes bien informados la obra social provincial se habría convertido en una suerte de rehén de la pelea sorda que se viene librando desde hace años entre la Asociación de Anestesiología, Analgesia y Reanimación de Córdoba (Adaarc) y el Ministerio de Salud de la Provincia. La primera, para mantener baja y cohesionada la cantidad de especialistas; el segundo, para ­incrementar ese número en función de las necesidades del sistema sanitario.

Así, no por casualidad la carta de intención suscripta entre Apross y Adaarc el 30 de enero pasado por las prestaciones incluía una llamativa cláusula por la cual la obra social debía comprometerse a interceder ante el Ministerio de Salud para definir la formación de los especialistas. Y no por casualidad, la comisión directiva de Adaarc derogó la carta de intención el 17 de febrero, el mismo día que la cartera sanitaria abrió la convocatoria a 18 residentes en anestesiología.

El fondo del conflicto pasaría, así, por la férrea decisión del Ejecutivo provincial de aumentar la cantidad de anestesistas en Córdoba, lo que viene haciendo sin pausa desde 2014, cuando el Ministerio de Salud logró imponer en forma efectiva su atribución de fijar la cantidad de nuevas residencias en anestesia, a través de la firma de un acta acuerdo con la entidad.

Antes, a diferencia del resto de las asociaciones de médicos especialistas, la Adaarc tenía injerencia directa en la definición de cuántas residencias de anestesiología se abrían en la provincia, además de participar en la formación.

Ser pocos, estar todos en Adaarc y quedar a cargo de la formación, además de ser necesarios para las cirugías y muchas otras prácticas médicas, fueron las bases que, a lo largo de los años, cimentaron el enorme poder real de esta corporación, que usó todos los resortes para mantener un número acotado. Esto, a su vez, les garantiza un nivel de ingresos muy por encima de la media de otras especialidades.

Aumentar la cantidad de anestesistas año tras año era el primer paso para romper esa lógica, en la que Salud se mantuvo firme, a pesar de las presiones de la entidad.

Ahora, además, la cartera sanitaria avanza a paso firme para dejar a Adaarc fuera de la formación de los especialistas.

Tal vez esa haya sido la última gota que desencadenó la escalada de los últimos días.