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La trampita para engrosar el salario

En la década del 90, los salarios de los docentes universitarios sufrieron un congelamiento cuyas consecuencias todavía se advertierten. Juan Carlos Carranza.

24 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La trampita para engrosar el salario

En la década de 1990, los salarios de los docentes universitarios sufrieron un congelamiento cuyas consecuencias todavía hoy pueden advertirse, más allá de la gran repuntada que tuvieron en los últimos cinco años.

Aquel es el contexto que explica que actualmente subsistan casos de profesores que, para obtener salarios dignos, hicieran la trampita de tener más cargos y más dedicaciones horarias que las permitidas por las normas.

Por equivalencias de responsabilidad y formación, los profesores universitarios de máxima categoría y dedicación siempre aspiraron a que su trabajo tuviese la misma remuneración que la de un juez. Pero en las últimas décadas esta grieta se fue haciendo cada vez más grande: hoy un juez de Cámara cobra un 50 por ciento más que un profesor titular exclusivo, que, además de tener máxima antigüedad en el cargo, percibe el incentivo por ser docente investigador: 14 mil pesos contra 7 mil.

En 2003, un profesor titular exclusivo (antigüedad promedio) cobraba 1.527 pesos. Por eso, las últimas administraciones nacionales de Néstor Kirchner y Cristina Fernández pueden presumir de que aumentaron los salarios 260 por ciento, lo cual no es poco.

Hecha la ley... Pero más allá de esa situación salarial precaria, también hubo excesos que hoy muy probablemente subsistan, y es lo que las universidades nacionales están tratando de detectar. El caso más flagrante sería el de aquel profesor con dos cargos exclusivos, que en los papeles debería trabajar la friolera de 18 horas por día.

En Córdoba, al menos, una de las circunstancias que propició este desarreglo fue la creación de universidades nacionales en el norte sin haber previsto un plantel docente estable. Así, cientos de profesores universitarios cordobeses fueron a paliar esa necesidad en las universidades nacionales de Catamarca o La Rioja. "Para justificar semejantes viajes, esas universidades ofrecían cargos exclusivos a los profesores cordobeses que ya poseían esa condición", admitió un alto funcionario de la Casa de Trejo.

Por la presión de mejorar los salarios, llegaron luego las excepciones dadas a profesores por parte de los consejos directivos para que tengan más cargos. Pero ahora, habrá que revisar caso por caso.