La tormenta se ensañó con el Club Alberdi
Unas 35 personas vivieron momentos de pánico cuando el viento voló completamente el techo del salón de fiesta donde se habían refugiado de la tormenta.
Segundo Valles y su hijo Diego (22) no logran aún reponerse del estado de conmoción que les provocó la descomunal tormenta que azotó a Córdoba al atardecer del lunes.
Ellos tienen la concesión del salón de fiesta y el bufet del Club Deportivo Alberdi (ubicado en 12 de Octubre 1900, Villa Páez) y son referentes de la comunidad peruana del sector. Los miembros de esa colectividad tienea a la institución como punto predilecto de encuentro y celebración.

"Había chicos y chicas jugando al vóley y sus familias acompañando el entrenamiento cuando empezó a llover a baldes y a soplar un viento que daba miedo", cuenta Segundo, oriundo de Perú y residente en Alberdi desde hace 17 años.
"Salimos todos disparando (éramos como 35 personas) a buscar refugio en salón de arriba y ahí estábamos cuando una ráfaga voló todo el techo de chapas y empezaron a caer escombros sobre nosotros", completa Diego.

"Vivimos momentos de terror y los gritos de pánico, sobre todo de las madres preocupadas por sus pequeños, me causaron escalofríos; mire, me acuerdo y se me eriza la piel", apunta el joven jugador de fútbol del club, que surgió en 2002 de la fusión de Argentino Flores y 9 de Julio.

La tempestad además causó el derrumbe de un tramo del muro perimetral del predio (sobre Arturo Orgaz) y una torre de iluminación del campo de juego, entre otros daños.

