La repetición de una promesa durante 25 años
Una de las promesas más repetidas y más incumplidas desde el retorno de la democracia en 1983 dice que el Gobierno de Córdoba está listo para comenzar el traslado del Archivo Histórico.
Una de las promesas más repetidas y más incumplidas desde el retorno de la democracia en 1983 dice que el Gobierno de Córdoba está listo para comenzar el traslado del Archivo Histórico. Ya en la época del ex gobernador Eduardo Angeloz, una comisión técnica determinó que el mejor lugar para el Archivo era un edificio histórico: El Panal, en Rivera Indarte 55.
El actual gobierno de Juan Schiaretti lleva años repitiendo esa promesa angelocista. Lo hizo el año pasado, lo hizo el anteaño, pero nunca incluyó partidas presupuestarias con ese objetivo. Ni siquiera existe un plan de mudanza. Ni un proyecto del nuevo Archivo. Ni suficientes empleados capacitados, que hayan ingresado por su conocimiento específico de la gestión de archivos. Córdoba tiene una escuela de archiveros reconocida internacionalmente, pero el Gobierno sigue nombrando abogados, ingenieros y amigos para dirigir los archivos. Ni siquiera existe la categoría archivero en el escalafón de personal.
El actual secretario de Cultura, José García Vieyra, admite que el Archivo está "saturado y al borde del colapso". Por eso asegura, como dijo el año anterior, que "la salida de esto es la restauración completa de El Panal. Es un proyecto ambicioso, con una primera etapa en la zona sobre calle Rivera Indarte". García Vieyra admite no saber qué hacer con la cantidad de archivos dispersos. "Habrá que llevar gran parte de la documentación y ordenar, descentralizar un poco, reorganizar poniendo una parte allá, según lo que digan los archivistas, por año o por tipo de documento".
El secretario de Cultura recalca que todavía no existe una propuesta para digitalizar los archivos. "No tenemos proyecto todavía. En eso está la gente de Sistemas".
Sobre los asados realizados en el Archivo por los empleados, comenta que el director del Archivo le dijo que no era cierto. La investigadora María del Carmen Cognini, que hace 25 años concurre al lugar, ratificó a este diario lo que escribió en la nota que elevó al propio García Vieyra. "¿Cómo que no, si yo los vi? Los empleados hicieron asado. Discutí con ellos mientras lo hacían porque no asumen que trabajan en un archivo histórico de enorme valor ni ven el peligro en que ponen la documentación". La existencia de asados fue además ratificada por otra conocida investigadora, autora de libros, que pidió reserva de su nombre: "El olor de los chorizos ascendía hasta la sala de lectura".
Más allá de los asados, existe una crítica unánime hacia la gestión cultural del Gobierno cordobés en lo referido al Archivo.
El 2 de febrero del año pasado, autoridades universitarias como el director de la Escuela de Historia de la UNC, Fernando Blanco; reconocidos archiveros como Branka Tanodi, directora del Archivo de la Universidad; numerosos investigadores, además de miembros de la Junta Provincial de Historia, reclamaron a García Vieyra por la desastrosa situación del Archivo, agravada por las filtraciones de agua.
El secretario de Cultura respondió por nota el 25 de marzo con una afirmación que dejó a todos sin palabras: "En relación con la documentación de esa dependencia, la misma no ha sufrido daño alguno en virtud del incidente de marras". Hoy cualquier persona puede ir al Archivo y comprobar cómo quedó esa documentación.

