La Penitenciaría de barrio San Martín se quedó sin presos
En estos días terminó la relocalización de los últimos 120 internos que aún quedaban alojados allí. El futuro de la cárcel, el debate que recién comienza.
La mole de cemento y barrotes dejó de latir. Siempre a punto de ebullición, el gigante de 120 años ayer no resopló. No hubo largas filas de mujeres y niños con sus bolsas de tela esperando pasar la revisación para darle un beso y un abrazo al detenido (un esposo, un hijo) y compartir las anécdotas que llevaban desde el exterior con un mate calentado en un ladrillo con resistencia ("fuelle"). La Penitenciaría de barrio San Martín, ícono de una de las peores caras de la sociedad cordobesa, ya no alberga a más presos.En 10 días fueron trasladados los 639 internos que todos los días recreaban la vida allí adentro. Primera relocalización La mudanza más importante ocurrió el lunes 23 de marzo, en medio del fin de semana extralargo por el feriado del 24, Día de la Memoria. Aunque hubo filtraciones, el Ministerio de Justicia y el Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC) evitaron por razones de seguridad que se conocieran detalles públicos de cómo iba a ser el complejo operativo de traslado.Desde una semana antes, todos los presos ya sabían que la mudanza era inminente. Y colaboraron sin inconvenientes. Fueron armando bultos con sus vestimentas y acomodaron otras pertenencias para que las retiraran sus familiares el jueves anterior al lunes 23.Sucede que en la penitenciaría de San Martín, por ejemplo, los propios internos habían llevados sus televisores, algo que en Bouwer no hace falta: la cárcel ubicada a la vera de la ruta 36 tiene televisores, ventiladores y heladeras.En las últimas semanas se habían terminado las mejoras en los cuatro módulos que conforman el penal para poder ampliar su capacidad.También quedó inaugurado el primer centro de adicciones para los internos que requieran un tratamiento específico.Aquel lunes, aprovechando el feriado y el consiguiente escaso tránsito en las principales avenidas de la ciudad de Córdoba, el operativo comenzó temprano.A las 7, los presos desayunaron mate cocido con criollos, y por pabellones comenzaron a ser subidos en los ocho camiones de trasladados del SPC.En sus celdas dejaban una bolsa etiquetada con sus ropas y otras pertenencias.Flanqueados por policías en moto y otros coches de custodia, los camiones tomaron por la avenida Vélez Sársfield, donde iban salteando los semáforos previo corte de tránsito de los agentes policiales.A las 10.30, el primer contingente de 350 internos ya estaba repartido en las celdas para dos personas de Bouwer.A las 13.30 finalizó la mudanza de los 519 presos.Antes de entrar, cada uno de ellos fue revisado por un médico.El operativo fue filmado por completo para evitar cualquier inconveniente.También fue supervisado por la Justicia, a través de los jueces de Ejecución Penal, por el Tribunal de Conducta Policial y Penitenciaria. Traslado final En la penitenciaría quedaron los últimos 120 presos que en el feriado siguiente, el jueves último, terminaron por ser relocalizados. La mayoría tuvo como nuevo destino la cárcel de Cruz del Eje.Sólo unos pocos terminaron en Bouwer, luego de que las autoridades detectaron que tras la masiva relocalización aún quedaban algunos lugares libres.A horas de haber finalizado esta mudanza histórica, la cárcel de San Martín hoy tiene un movimiento mínimo, silencioso, que retumba entre las descascaradas paredes impregnadas de humedad.Poco a poco se han ido desarmando las máquinas que los presos utilizaban para los talleres laborales. También, la cocina y las otras salas de espacios comunes. Todo será trasladado a Bouwer para ser reutilizado.Cuando esta última etapa culmine, comenzará a definirse el futuro de una cárcel que ya forma parte de la historia de Córdoba.De esta manera, el nuevo mapa del Servicio Penitenciario de la provincia marca que en la Cárcel de Bouwer, que comenzó a funcionar a pleno en los primeros meses del año 2000, ahora hay 3.100 detenidos. En Cruz del Eje, 1.200 (todos condenados) y en Villa María, 500. La penitenciaría de Río Cuarto alberga a 400 presos, mientras que en San Francisco hay 300. Villa Dolores tiene un penal con 250 reos, y el instituto para mujeres, en Bouwer, hoy tiene 200 internas.Una geografía carcelaria en la que conviven edificios modernos con vetustos centros.Y que a partir de ahora pierde como referencia a la Penitenciaría que marcó para siempre no sólo a un barrio, sino también a una ciudad.
Precaria
Agosto de 2014. Tras la denuncia de un defensor oficial, la Justicia federal ordenó a la Provincia que realizara diferentes mejoras edilicias en el edificio de la Penitenciaría de San Martín.
Advertencia. Entre otras falencias, el fallo ordenó arreglar las ventanas (se denunció que no tenían vidrios) y se alertó que en varios pabellones las condiciones eléctricas eran "sumamente precarias con cables expuestos y 'pelados', por los que se transmite corriente eléctrica sin ninguna protección".
Baños. También se puntualizó que los baños de la cárcel eran insuficientes para toda la población de detenidos.

