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La palabra de los otros

Es necesario que la voz del otro quede debidamente señalada por signos ortográficos o por marcas textuales. Estas formas cuidan su palabra y le dan el peso y el valor que tienen.

31 de diciembre de 2013 a las 01:00 p. m.
La palabra de los otros

Tanto en literatura como en periodismo, es frecuente que quien escribe quiera introducir la palabra de otra persona, porque puede expresar mejor que él una idea, porque es una voz autorizada en el tema, porque lo que dice aporta algo interesante al texto o a la continuidad del relato.

Ahora bien, es necesario que esa enunciación del otro quede debidamente señalada por signos ortográficos o por marcas textuales que indiquen con claridad que una persona distinta al autor o al narrador, según el caso, ha comenzado a hablar en esa narración.

Con este fin, se emplean las citas directas, indirectas o mixtas (estas últimas quedan reservadas para los artículos periodísticos, no para la literatura).

Cita directa 

Se introduce por un verbo de habla, seguida por dos puntos y un discurso entrecomillado (El cónsul manifestó: “Tomaré un vuelo a Suiza”). Otra forma es colocar lo dicho entre comillas, luego una coma y completar con un verbo de habla (“El cuadro ha quedado bellísimo”, afirmó). Representa la voz tomada textualmente de un tercero. Aquí se respetan las huellas del hablante: tiempos verbales, pronombres y marcas de espacio y tiempo.

Stephen King, en su libro Mientras escribo, sostiene que, en literatura, la mejor manera de darle la palabra a otro es por medio del verbo “decir”, porque su simpleza hace que el lector centre la atención en lo que se dice y no en elementos de la prosa.

En términos de King: “‘¡Suelte la pistola, Utterson!’, graznó Jekyll. (...) No caigas en ello. Te lo pido por favor. La mejor manera de atribuir diálogos es ‘dijo’”.

Cita indirecta

Aquí desaparecen las comillas y los dos puntos. La partícula introductoria es “que”. En este caso, es necesario que la frase referida se subordine sintácticamente al verbo introductorio; por lo tanto hay que modificar los tiempos verbales, los pronombres y las marcas de espacio y tiempo.

Si seguimos los ejemplos marcados arriba: El cónsul manifestó que tomará un vuelo a Suiza. // Afirmó que el cuadro había quedado bellísimo.

En estos casos el lector sabe que puede haber variaciones en el discurso citado. El sentido se mantiene, pero las palabras pueden haber cambiado.

Cita mixta

Suele emplearse para destacar partes del discurso del otro en los artículos periodísticos. Se entrecomillan sólo aquellos fragmentos que se toman en forma textual. Una articulación de este tipo nunca debe hacerse cuando la frase entrecomillada cambia la persona del sujeto que tenía la oración. Aunque se abran comillas, la frase que comienza a partir de ese signo debe concordar sintácticamente con la que la precede (La Afip sostuvo que con las pruebas que aportó a la Justicia se evidencia una “maniobra fiscal pergeñada por el Grupo Ale”).

Estas formas cuidan la palabra del otro y le dan el peso y el valor que tienen. Existen otras maneras de señalarla, que veremos en otro artículo.