“La hipótesis de femicidio se debe considerar desde el inicio”
Entrevista a Mariela Labozzetta, fiscal especializada en violencia contra las mujeres.
Desde hace algunos años, el concepto de femicidio se instaló con fuerza para describir un drama social que no cesa. En 2012, el Código Penal incorporó un agravante para condenar estos crímenes con prisión perpetua. Sin embargo, su utilización sigue siendo dispar en la Justicia.Un relevamiento hecho por la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (Ufem) de la Procuración General de la Nación detectó que gran parte de las sentencias no visibilizan el componente de violencia de género a través del agravante específico de femicidio."Si tenemos sólo 10 sentencias que aplican el agravante, pareciera que no es un fenómeno extendido y resulta que las mujeres mueren como moscas a causa de la violencia de género. No es nada menor que se aplique", reflexiona Mariela Labozzetta, titular de Ufem. –¿Por qué cuesta tanto que se use el agravante? –Hay muchas razones que pueden influir. Una, la cuestión probatoria del componente de violencia de género. No es poca cosa aplicar un agravante. Se pasa de una pena de un máximo de 25 años a una cadena perpetua. El juez que aplica una sentencia por homicidio agravado tiene que tener mucha certeza de que concurren todos los agravantes de la figura y exigir prueba para que estén todos los elementos del tipo penal: que sea cometido por un varón contra una mujer, mediando violencia de género. Hay que probar ese componente de violencia de género y a veces hay cierta resistencia sobre qué elementos probatorios se exigen para acreditarlo. Además, todavía operan ciertos estereotipos de género que hacen que los jueces tengan dificultad en ver qué es violencia de género. Cambio de perspectiva Para Labozzetta, ante cualquier crimen de una mujer, los investigadores deben barajar la hipótesis de femicidio. "Lo dicen los protocolos internacionales e incluso el nuestro del Ministerio de Seguridad de la Nación. Como unidad fiscal especializada insistimos mucho en que la hipótesis de femicidio se considere desde el inicio de la causa. Es muy importante, más allá de que después se pueda probar o no en la sentencia. El inicio de la causa debe partir de esa hipótesis", apunta. –¿Por qué? –Porque en la escena del crimen y en el análisis de la autopsia puede haber indicios que después ayuden a probar ese componente de violencia de género. Hay rastros que si no se identifican y capturan en el inicio de la investigación, luego se pueden perder. Es muy importante poder mirar desde el comienzo. Si la mataron para robarle, el curso de la investigación puede dar ese resultado, pero desde el arranque hay que partir de la hipótesis de que se trata de un femicidio. –El agravante habla de casos en los que media violencia de género. Hay quienes parecen entenderlo sólo como antecedentes de violencia física en una pareja. –Si el femicidio fuera sólo intrafamiliar, entonces sólo habría que aplicar el inciso 1 (del vínculo) y sería innecesario haber introducido un agravante de violencia de género. Sería pensar que el legislador que modifico el Código Penal no se dio cuenta de eso. En el caso Mangeri (condenado por asesinar a Ángeles Rawson) no había una relación de pareja y se aplicó el inciso 11. Se vio que había un componente de violencia. –El modo de matar, el destino de los cuerpos y las violencias post mortem , ¿son elementos a considerar? –Claro que sí. El protocolo de ONU especifica los componentes que pueden hablar de femicidio. Y eso ayuda incluso a los jueces y fiscales a probar y acreditar la violencia de género, a rellenar y dar contenido a la figura penal con elementos objetivos. No es imposible. Porque pareciera que es dificilísimo de probar, pero hay que construirlo, y se puede hacer con elementos de prueba objetivos que se encuentran en la investigación. –Se percibe más dificultad para encuadrar los casos en los que no había relación con el femicida. –Sí, hay más resistencia judicial a probarlo. Porque se asocia el concepto de violencia de género con la violencia doméstica. Todavía hay mucha dificultad en ver que la violencia es estructural. Es muy importante ver que es un fenómeno que opera en todas las dimensiones de la comunidad, no sólo en las parejas. Adaptar las prácticas Labozzetta señala que es altamente probable que ante un femicidio en el que hubo abuso sexual quepa la utilización del agravante, porque se trata de un indicio fuerte de violencia de género. Incluso, cuando no se llegó a consumar un abuso.La fiscal sostiene que es fundamental cambiar las prácticas probatorias e insiste en que hay formas objetivas de constatar la violencia."El sistema de Justicia tiende a uniformar todas las prácticas, y pareciera que es lo mismo probar una estafa que un abuso sexual. No es lo mismo. Son fenómenos que tienen sus propias particularidades. Lo mismo pasa con la violencia de género. Se tienen que adaptar los cánones probatorios a la forma en que se ejecutan esos fenómenos delictivos", explica.
Quién es
Mariela Labozzetta. Fiscal especializada en violencia contra las mujeres.
Ufem. Mariela Labozzetta es titular de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres de la Procuración General de la Nación.
Qué hace. Es una unidad fiscal única en su tipo en el país, que tiene competencia para intervenir en causas del fuero federal y del ordinario de la ciudad de Buenos Aires. Además, allí hacen análisis criminal y elaboran herramientas para la actuación fiscal.

