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La caja de ahorro que no le quisieron abrir a Nora

El Central tomó medidas para abaratar servicios bancarios, Pero no se notan.

16 de septiembre de 2016 a las 12:01 a. m.
La caja de ahorro que no le quisieron abrir a Nora

Nora es empleada doméstica, y después de pensarlo un poco y por insistencia de su empleadora fue a un banco para abrir una caja de ahorro gratuita. En realidad, fue tres veces al Hipotecario de la avenida Rafael Núñez para intentar abrir una cuenta. “Primero me pidieron tres recibos de sueldo y dos servicios a mi nombre. Cuando los llevé, me dijeron que faltaba el del mes en curso, cuando era día 2 y yo todavía no lo tenía”, dice.

Pasaron dos semanas y se enteró de que el Banco Central dispuso que sólo con el DNI era factible abrir una cuenta, que no hacían falta recibos de sueldo ni servicios. Fue, pero le dijeron que eso no era posible y le volvieron a pedir lo mismo.

El ejemplo, pequeño, quizá sirva para ilustrar en algo el gran abismo que se ha abierto entre el frente bancario y la gestión de Federico Sturzenegger-Lucas Llach al frente del Banco Central.

El Central viene tomando en 2016 una serie de medidas para agilizar y abaratar el uso de los servicios bancarios.

Todas las medidas son de relevancia. La posibilidad que persigue Nora es clave para bancarizar a ese 50 por ciento de la población que no se acerca a un banco, según datos del Banco Mundial.

Apenas la mitad

En el 50 por ciento que sí está bancarizado, se cuentan casi siete millones de jubilados y pensionados, aunque el 64 por ciento va al banco a... retirar el dinero por ventanilla. Y nada más.

En la mitad que falta, claro está, se cuentan los trabajadores informales y cuentapropistas, quienes nunca han calificado para ser clientes bancarios. Hacia ellos apunta la resolución A 6050, del 26 de agosto pasado.

En el Central, se quejan de varias cosas de los bancos. Una: que eran los principales impulsores de billetes de mayor denominación, y ahora que está el de 500, apenas el 25 por ciento de los cajeros fue adaptado para expenderlos.

Dos: para el Central, no han sido proactivos en informar y en seducir a sus clientes sobre el blanqueo, que arrancó el 1° de agosto pasado y que todavía tiene pocos resultados para mostrar.

Tres: el Central sostiene que pagan demasiado poco a sus ahorristas (del 20 al 23 por ciento anual, según monto y plazo) cuando les cobran arriba del 55 por ciento para un préstamo personal.

Cuatro: han estado demasiado lentos para promover el caballito de batalla de Sturzenegger, que son los créditos ajustados por Unidad de Vivienda (Uvis). El Gobierno cree que la cautela que exhibieron algunos, que argumentaban que faltaba una ley que les asegure indexar, en realidad esconde pereza, porque comprándole Lebac al Central tienen la vaca atada. ¿Para qué esforzarse en captar clientes riesgosos?

Y el último gran enfrentamiento es por las comisiones que cobran las tarjetas y la presunta posición dominante de los 13 bancos dueños de Visa, públicos y privados.

El Central cree que al acuartelarse detrás de Visa han evitado competir con mejores tasas y plazos de financiación para clientes y comercios. Ha sido incluso condescendiente con la posición de quienes reclaman, que fueron al Congreso a pedir rebaja de comisiones en un proyecto que ya tiene media sanción.

Si bien el BCRA prefiere una reforma más amplia, en la que ingresen otras actores y otras formas de pago para disputarle el negocio a Visa, ha dejado avanzar el proyecto de rebaja de comisiones. Y ahora los está presionando para continuar con el programa Ahora 12, pese a que las tarjetas y los bancos amenazan con terminar con las cuotas largas si se achican las comisiones.