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La atípica tarea de contar que algo mejora

No hay muchas oportunidades de contar que un problema público se resuelve, ocurrió con las verduras que comemos todos.

03 de octubre de 2016 a las 12:01 a. m.
La atípica tarea de contar que algo mejora

En 2009, casi la mitad de las verduras que comían los cordobeses tenían más agroquímicos que los admitidos por ley. Este año, en cambio, aún no se han detectado casos en que esos controles –que se realizan de modo más sistemático y riguroso– den positivos. En el medio hubo un largo proceso de cambio y capacitación técnica que incluyó al Mercado de Abasto de Córdoba, a los casi 150 quinteros del cinturón verde de la Capital y al propio municipio, que a fines de 2011 inauguró un laboratorio específico para determinar la presencia de residuos de plaguicidas en frutas y verduras.Todas esas acciones surgieron luego de que el Foro Ambiental Córdoba denunció el descontrol que reinaba en el Mercado de Abasto en relación con los pesticidas, y de que la Justicia imputó a productores, a varios funcionarios y al propio exintendente Daniel Giacomino por ese peligroso descontrol. A esa larga cadena que logró concretar de forma progresiva un círculo virtuoso dedicamos el Primer Plano de hoy. Se trata del atípico ejercicio periodístico de contar que un problema logra resolverse y de describir el proceso que termina en una mejora de la calidad de los alimentos que todos consumimos.La capacitación brindada a los productores no sólo generó una reducción de la presencia de pesticidas en las verduras, sino también de bacterias de origen fecal, que suponen un riesgo importante para la salud. Hoy les contamos esta buena noticia con el deseo de que podamos describir, en el corto plazo, otras mejoras imprescindibles. Por ejemplo, que la red sanitaria de la ciudad deje de enviar líquidos cloacales a La Cañada o al río Suquía; que se arribe a una solución para que 20 manzanas de Villa El Libertador paren de hundirse, o bien que la ciudad logre encontrar la manera de erradicar los centenares de basurales que pueblan los barrios. No parece fácil, pero tiene que ser posible.