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Jean Pierre, el suizo que pasó de los Alpes a las Sierras

Bornand llegó a Córdoba en 1989 para vivir con su esposa argentina. Enviudó hace nueve años, pero no regresó a su país. “No me siento tan suizo”, asegura. Más en el blog Voces.

10 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
Jean Pierre, el suizo que pasó de los Alpes a las Sierras
Escudo de familia Bornand. Jean Pierre dice que los mejores 31 años de su vida los pasó junto a su mujer argentina. En Suiza viven sus hijas (Ramiro Pereyra/La Voz).

Jean Pierre Bornand (87) dice que los 31 años más felices de su vida los pasó junto a su segunda esposa, Graciela Meglioli, una médica sanjuanina, bióloga y endocrinóloga, con quien vivió en Córdoba, desde 1989. El hombre, de pequeños ojos azules, lo repetirá varias veces. Con ella fue muy feliz.

Bornand nació en la comuna de La Tour de Peilz, en Suiza 
–pegada a Vevey, la sede mundial de la empresa Nestlé– en el seno de una familia tradicional. Sus padres eran farmacéuticos, cuya profesión continuó.

“Yo soy farmacéutico suizo, con seis años de estudio. Hice bachillerato humanístico. Estudié en pantalones cortos. Nueve años de francés, de literatura francesa. Es el idioma que hablo mejor”, se presenta.

A Jean Pierre le gusta hablar y se apasiona cuando lo hace. Se sienta en el living luminoso de su casa. Sobre el hogar encendido exhibe el escudo familiar y objetos que lo transportan a Europa e hilvana recuerdos, los de allá y los de acá.

“Nací el mismo año que el padre de Maradona, en 1928”, bromea Bornand, con un inconfundible acento galo, aunque en perfecto castellano que, dice, aprendió solo. También sabe latín y alemán, además del francés y del inglés.

“No estudié inglés en la escuela, pero mi padre quería dejarme la farmacia. Me dijo: ‘tenemos muchos clientes ingleses y norteamericanos’. En nuestra ciudad, durante la Segunda Guerra Mundial había mucha gente de Francia, de Inglaterra, de Italia, había ministros franceses, y mi padre tenía una farmacia muy conocida”, explica.

Al finalizar la guerra, Jean Pierre tenía 17 años. Pero sus recuerdos no están anclados en aquellos tiempos. Por el contrario, su relato lleno de detalles, se detiene en las relaciones humanas que parecen haberlo marcado al fuego.

Con su título de farmacéutico en la mano, y continuando la tradición familiar, Jean Pierre viajó a Londres, a casa de un primo hermano de su madre, que vivía en un edificio pegado al de la cadena BBC. ”Era tan rico que nunca tenía dinero en la billetera. Cuando iba a tomar una cerveza, le decía a su mujer: ‘¿Podés pagar?’”, relata.

El pariente multimillonarios le daba 600 libras al mes porque, recuerda, su sueldo como farmacéutico extranjero era muy bajo. “Se aprovechaban de mí”.

Se quedó seis meses en Inglaterra, en 1956. Su estadía coincidió con el conflicto de las potencias europeas por el canal de Suez, la ruta marítima artificial que une el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo, que había sido nacionalizado por Egipto.

La esposa búlgara

A Sofía, su primera esposa, la conoció en Bulgaria durante unas vacaciones. Era traductora de ruso y comunista.

“Yo quería casarme, era profesora, bien educada, inteligente”, cuenta, y relata algunos vaivenes en la relación.

Al parecer, Sofía renunció a la titularidad de una cátedra universitaria para casarse con Jean Pierre ya que no podía ejercer su profesión en casas de altos estudios en Suiza: su título no era válido en ese país.

Sin embargo, conexiones mediante, Sofía terminó siendo asistente y traductora de ruso en algunos círculos polacos de poder de la época. Y, al parecer, se destacó.

La pareja tuvo dos hijas, Valerie y Milena. Vivieron en una enorme casa construida en 1874 y pasaron nueve años juntos, hasta que se divorciaron.

Encuentro en Zúrich

A Graciela Meglioli, quien luego sería su esposa argentina, la conoció en Zúrich (la principal ciudad de Suiza) durante una visita, por cuestiones de trabajo, a un laboratorio internacional de medicamentos.

“Había una sola persona que hablaba francés y le dije: ‘podríamos llamarnos’. Y fui a verla. Ella tenía un puesto de investigación, era científica. Había hecho genética en Bélgica”, explica Jean Pierre.

A Bélgica, Graciela había llegado con una beca y, posteriormente, en Zúrich realizó un doctorado. “Luego tuvo un puesto en (el laboratorio) Novartis”, asegura Bornand.

Graciela era oriunda de San Juan, la hija número 11 de su familia. “Me invitó a verla a Zúrich y un día me dijo: ‘Voy a venir con mi coche de Basilea (en la frontera con Francia y Alemania), para llevarte a tu casa’. Quería ver donde vivía. Y fue el comienzo”, se ríe.

Muchos años después, cuando Jean Pierre ya había emigrado a la Argentina, su hija Milena llegó de visita y se enamoró de un cordobés. Bornand cuenta que al año siguiente la pareja se casó y vivió nueve años en Córdoba, hasta que se divorció, y ella regresó a Suiza.

En Córdoba para siempre

Jean Pierre explica que después de la caída del Muro de Berlín en 1989, en Suiza no querían a los extranjeros. Aunque no expulsaban a los inmigrantes, Graciela no se sintió cómoda y quiso regresar a la Argentina.

En medio de los preparativos para el retorno, advierte Bornand, la mujer visitó a un anciano vidente que le anticipó que se casaría con un suizo, que vivía al lado del lago Lemán, cerca de Ginebra. No se equivocó. “Y nos casamos”, resume.

Jean Pierre vendió su casa y su farmacia en Suiza y viajó a la Argentina. Cuando llegó a Córdoba, ya se había jubilado y Graciela continuó con su exitosa carrera profesional.

“Para el primer departamento que alquilamos no nos pidieron garantía, sólo por ser suizos”, cuenta.

Enviudó hace nueve años, pero no pensó en regresar a Suiza. Aquí, plantea, no se siente inmigrante, hizo excelentes relaciones y se siente bien.

“Mi hija menor me dice volvé. ¡No! Yo tengo muchos amigos acá”, dice con énfasis. Y enumero otros motivos.

Jean Pierre fue presidente de la Casa Suiza (Sociedad Helvecia de Socorros Mutuos Córdoba), entre 2009 y 2014, y actualmente es presidente honorario. “Yo vivo la vida de acá. ¿Sabe que en Suiza, de cada cinco habitantes hay uno solo que es de origen suizo? No me siento tan suizo”, concluye.

Más historias, en el blog Voces

De todos los orígenes. Visitá el blog Voces (www.lavoz.com.ar/voces) y conocé las historias de otros inmigrantes que llegaron a Córdoba en distintos momentos y desde diversos lugares. Es un espacio conjunto de La Voz del Interior y de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic).

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