Historias de angustia en la escuela Santísima Trinidad
En el improvisado centro de contención, la escuela Santísima Trinidad, la tristeza y el desánimo se percibieron en cada rostro.
En el improvisado centro de contención, la escuela Santísima Trinidad, la tristeza y el desánimo se percibieron en cada rostro. Abelina Palacios, llegó a las 23 del sábado con sus cinco hijos "porque tenía miedo". A pocos metros, Adán Maldonado recordó que "ya van varias inundaciones que sufre Hernando, se pierde todo y se sigue sufriendo".Mientras cargaba a su hijo de un mes y hablaba con otros dos de sus pequeños, Griselda Tissera se quejó porque sabe que "se perdió todo" en su casa aún repleta de agua, pero no la dejan ingresar, por el peligro que eso significa."Vine acá para proteger a mis hijos", justificó.Brenda Calderón también perdió todo, según subrayó mientras cargaba a su bebé de ocho meses. Recordó que "era terrible el agua del canal, que daba miedo quedarse".Muchos agradecen que pudieron salvar sus vidas, pero al mismo tiempo lamentaron la pérdida del sacrificio de toda una vida: "¿Cómo volver a comprar las cosas?", se preguntó María Gutierrez.Con una bronca imposible de ocultar, Soledad Cepeda recordó que "sólo faltaban 60 centímetros para que el agua llegara al techo de la casa". Con tono de impotencia reclamó que "los gobernantes traten de evitar estas inundaciones". En su caso, el agua de 1,5 metro de altura "se llevó todo", hasta su moto que usaba para conducir a diario hasta su trabajo, según relató.Mientras varias autoridades provinciales desembarcaron en Hernando, entre ellas el gobernador José Manuel de la Sota, las palas cargadas de barro no descansaban.Al mismo tiempo un grupo de vecinos cortó la ruta provincial 6 en un claro descontento hacia el accionar de las autoridades municipales y provinciales. El desaliento y la impotencia de los vecinos quedaron registrados en casi toda la localidad y no sólo en los sectores que se podía llegar sólo en canoa.

