Haitianos y el difícil camino de la integración
La llegada de los haitianos a Córdoba tiene varias etapas. La primera oleada se dio en la década de 1970 con personas que venían huyendo de la dictadura de Jean Claude Duvalier.
Felicien de Heusch es belga. En 2016 terminó su carrera de Antropología en la UNC y su trabajo de tesis se centró en la vida de los jóvenes inmigrantes haitianos en la ciudad.
El trabajo de campo lo llevó a compartir horas y horas en la Cortada de Israel, donde los jóvenes venden bijouterie a los transeúntes. Allí avanzó sobre la problemática de la “gente de color” en Córdoba que es “relativamente nueva en la ciudad”.
“El trabajo se basa en qué relaciones se dan entre los argentinos y los haitianos”, dice Felicien.
La llegada de los haitianos a Córdoba tiene varias etapas. La primera oleada se dio en la década de 1970 con personas que venían huyendo de la dictadura de Jean Claude Duvalier. “Ahora, se han dado casos nuevos desde 2010, que es una fecha importante porque se dio el terremoto que mató mucha gente y dejó también mucha pobreza”, apunta De Heusch.
La ruta de los haitianos en Latinoamérica tiene como destinos a Argentina, Brasil y Chile y en nuestro país las ciudades con más presencia son Buenos Aires, Córdoba y Rosario.
De Heusch advierte que al abordar su investigación se topó con la “invisibilización” de los afroamericanos que constituyeron una parte esencial en el nacimiento y desarrollo del país, y también observó una situación similar con las etnias aborígenes preexistentes en este suelo.
“En esa mirada hacia lo europeo, la llegada de nuevas etnias categorizadas como ‘negros’, por ejemplo de los haitianos y senegaleses, no pasa inadvertida tanto por el fenotipo como por los estereotipos que se construyen en relación con esa presencia”, remarca.
El antropólogo advierte que hay una concepción en Córdoba y en Argentina de unificar a los haitianos con los senegaleses sólo por el color de su piel. Y destaca las singularidades de quienes fueron objeto de su estudio.
Asegura, en este punto, que “muchos están estudiando, están trabajando, se están recibiendo, tienen comercios legales, pero hay una tendencia a la generalización de lo que hacen los haitianos en Córdoba”.
En cuanto a los casos de discriminación y xenofobia, en su trabajo hace un fuerte hincapié en la difusión del término “negro de mierda”, que es muy utilizado.
Admite que en los últimos años disminuyó el “maltrato” a partir de la llegada de más inmigrantes de color al país. “Sin embargo, es algo percibido como que no es normal”, dice.
Youby, un joven haitiano que fue parte central en la tesis, le expresó que “Argentina tiene una fama de que es un país racista”.
En su tesis, Felicien señala que las categorías “negro”, “negro de mierda” y “negro de alma” no remiten a un patrón fenotípico asociado a una procedencia histórica o geográfica “sino a clases populares y pobres”. “Es llamativo observar que se usa la expresión ‘negro de alma’ para distinguir a la persona estigmatizada del negro de piel, como pueden ser la mayoría de los haitianos”, señala.
"Los niños sufren ser diferentes en la escuela". "El cordobés sí discrimina; lo hace de una forma tal vez más humorística, pero igual duele y desgarra el alma. La discriminación entre los niños es la más preocupante ya que genera odios en personas que aún están forjando su personalidad".

