Hacían ropa trucha con obreros indocumentados
Unos 29 hombres y mujeres, más de la mitad extranjeros, hacían copias de prendas de marca.
Una vivienda con las persianas cerradas en el frente. En la parte posterior, un galpón sin ventanas, con el portón cerrado, el techo de chapas de zinc y un piso sucio con varias mesas con máquinas de coser. En la parte superior una habitación dividida en pequeñas piezas con cartón prensado como paredes y una cama como único mueble. Así funcionaba uno de los siete talleres clandestinos que la Policía allanó ayer en la ciudad de Córdoba, como parte de un megaoperativo que desbarató una red que fabricaba y comercializaba copias de ropa deportiva de marca.
Los policías ubicaron a 29 obreros textiles que, según la investigación, vivían hacinados y explotados, 16 eran extranjeros (de nacionalidad boliviana y peruana) y 14 de ellos se encontraban indocumentados; el resto son cordobeses.
En los procedimientos se secuestraron 59 máquinas de coser de gran tamaño y una importante cantidad de telas e hilos. No hay detenidos, aunque el Juzgado Federal Nº 2 tiene las miradas puestas sobre una mujer que sería la jefa del emprendimiento. La sospechosa, quien vive en una casona de Villa Belgrano, podría quedar imputada en las próximas horas por infracción a la ley de marcas, delito excarcelable. Sin embargo, de avanzar la causa, la Dirección Nacional de Migraciones podría aplicarle una onerosa multa por cada uno de los trabajadores indocumentados. La sanción económica podría trepar a una cifra superior al millón de pesos (90 mil por cada indocumentado).
Basura. Si bien la investigación se inició por una denuncia anónima al 0810-888-3368, los pesquisas de la División Delitos Económicos tuvieron que hacer un duro trabajo. Una de las primeras medidas fue revisar la basura de los sospechados. Así, lograron dar con pruebas tales como retazos de tela, agujas, moldes de ropa y aerosoles de pintura. La otra parte de la pesquisa consistió en observaciones y fotografías de los domicilios. Así, determinaron que un utilitario Fiorino recorría, con insumos y prendas confeccionadas, cada uno de los inmuebles donde funcionaban los talleres clandestinos. Ninguno tenía cartelería y las ventanas siempre se encontraban cerradas.
Ayer a la mañana, de forma sincronizada, Delitos Económicos allanó viviendas en General Bustos, San Martín, Ducasse, General Mosconi, René Favaloro y Altos de Vélez Sársfield.
La base de operaciones estaría en Soldado Ruiz al 1900, barrio San Martín. Allí secuestraron una computadora, registros contables y agendas. Con esos documentos, la investigación podría deparar novedades.

