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Incendio en el parque nacional. Fuego, autos, yuyos

¿Cómo se mide el impacto de las llamas en las Altas Cumbres? De la imagen de los vehículos quemados a los efectos de los pastizales ardidos.

17 de octubre de 2025 a las 05:05 p. m.
Fuego, autos, yuyos
Daño. El fuego en el Parque Nacional Quebrada del Condorito alcanzó, en el primero de sus seis días, a una veintena de autos estacionados.

El incansable viento de la primavera cordobesa hizo que las llamas fueran y vinieran entre los faldeos y quebradas de la Pampa de Achala durante casi una semana.

En las primeras jornadas, la noticia de mayor efecto parecía ser la de una veintena de vehículos estacionados y alcanzados por el fuego dentro del parque nacional.

Es entendible el impacto por lo inusual de esa imagen. Se justifica la angustia de sus propietarios por las pérdidas materiales, cuyo modo de resarcimiento económico se discutirá seguramente ahora.

Una primera y engañosa impresión es que en este incendio –el mayor en lo que va de este año en Córdoba– se quemaron sobre todo yuyos, en alusión a los pastizales de altura que pueblan esos suelos, entre rocas, de las Altas Cumbres.

Ilustración de Chumbi.
Ilustración de Chumbi. (Chumbi)

Convendría repasar que esos pastos, en ese paisaje ahora hecho humo, son parte vital del “tanque” de agua que nutre a los arroyos, a los ríos y a los embalses de Córdoba.

Una reciente investigación, de un equipo científico de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del Conicet, constató que en las Sierras no todos los paisajes retienen el agua de las lluvias de la misma manera.

Incendio en la Quebrada del Condorito. (APN)
Incendio en la Quebrada del Condorito. (APN) (La Voz)

“En algunos lugares, la lluvia se evapora rápidamente; en otros, se escurre velozmente hacia abajo. Pero hay ambientes especiales donde la vegetación y la roca forman un mosaico natural que logra el equilibrio perfecto: almacenar agua y liberarla lentamente, incluso en plena estación seca”, resume el informe de los investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv).

El equipo trabajó en 33 pequeñas cuencas de montaña, monitoreando caudales. La conclusión fue que los paisajes con mezcla de pajonales y de afloramientos rocosos, que no son ni demasiado suaves ni excesivamente escarpados, maximizan la provisión de agua hacia arroyos y ríos, garantizándola para la biodiversidad y para las poblaciones humanas de Córdoba.

Esos pastizales se quemaron. ¿Cuánto valen? ¿Cuál es el costo de reducir las chances de esos suelos de ser la esponja que guarda el agua que Córdoba necesita?