En un mes, tres femicidas volvieron a matar mujeres dentro de la cárcel
El domingo, ocurrió en Villa María. Murió una joven y el homicida se suicidó. Hubo casos similares en Tucumán y en Salta
Villa María. María Luján Aguilera tuvo una vida "complicadísima", contó una mujer que no era su amiga, pero que la fue conociendo en las visitas que hacían a la cárcel. A los 34 años era madre de cinco niños, pero cuatro habían sido derivados por la Justicia a hogares sustitutos. Sus afectos más cercanos eran su hija menor, de un año y medio, y el padre de la pequeña, al que visitaba siempre en la cárcel de Villa María. El domingo último él la mató.
Nacida en el Gran Buenos Aires, donde vive casi toda su familia, su último domicilio registrado es en Oliva. Aunque hace poco se mudó a barrio Felipe Botta, de Villa María donde vivía con una amiga. “Era una persona que no tenía maldad. Educada y respetuosa más allá de haber tenido una vida complicada”, la describió una mujer que la conoció.
Franco Benítez tenía 35 años, le decían “el Cheto”, y estaba desde 2006 purgando cadena perpetua por haber matado a su mujer y a su hija. María Luján lo frecuentaba desde hacía más de dos años y medio. Se habían conocido ahí, pero no pudo saberse bien cómo ni cuándo. Era la única persona que lo visitaba, y con quien pasaba momentos íntimos. No había nadie más que fuera a verlo.
El femicidio ocurrido el domingo por la tarde es casi idéntico a dos anteriores registrados en otros establecimientos carcelarios en menos de un mes: se trata de femicidas que están presos y vuelven a matar a sus parejas.
Según el informe forense, Aguilera murió por asfixia a través de sofocación. Ambos estaban a solas en la celda tres del pabellón dos, el domingo por la tarde. Aparentemente, el homicida le tapó boca y nariz para que no pudiera seguir respirando. También tenía un golpe contundente en un pómulo, que le podría haber hecho perder el conocimiento.
Una lesión en el cuello del hombre hace pensar que ella pudo haber intentado defenderse. Benítez ya había asesinado por asfixia, a través de ahorcamiento, a su anterior pareja y a su pequeña hija de 3 meses. Para el fiscal de feria Francisco Márquez, este segundo femicidio mostró claramente “un patrón de conducta, un modus operandi patológico”.
La muerte de Benítez fue por un “ shock cardiogénico irreversible”, causado por la ingesta de una sustancia que le provocó una intoxicación letal.
María Luján tenía familiares en La Matanza, que ayer viajaban hacia Villa María para retirar su cuerpo. La Justicia debe resolver quién se hará cargo de la pequeña hija de ambos. Intervino la Senaf.
Tucumán. 21 de diciembre. Henry Coronado, un detenido de la prisión de Villa Urquiza, Tucumán, estranguló a su mujer Elizabeth Aguirre y luego se quitó la vida en la celda, ahorcándose con una sábana. El hombre estaba preso como sospechoso de otro femicidio de una mujer con la que mantenía una relación paralela.
Salta. 5 de enero. Gabriel Herrera, un preso de la cárcel de Villa Las Rosas, Salta, ahorcó a su pareja, Andrea Neri, delante del bebé de ambos, de apenas un mes. El hombre salió del calabozo con el niño en sus brazos y confesó: "Acabo de matar a mi mujer". Unos años antes, el mismo preso había asesinado a otra mujer que era su pareja durante una visita en la cárcel.

