En remedios, anímese a buscar precios
En alimentos, es ya un clásico buscar precios, comparar y comprar donde más barato se encuentre. Laura González.
En alimentos, es ya un clásico buscar precios, comparar y comprar donde más barato se encuentre. Se prueban otras marcas o se incursiona en productos sustitutos tratando de aliviar el bolsillo. Pero este hábito no se replica a la hora de comprar medicamentos. Quizá porque se otorga a la salud un valor supremo –innegable–, son pocos los que preguntan otras opciones o buscan laboratorios menos conocidos. Primero: aunque la mayoría de los precios son uniformes en casi todas las farmacias, hay excepciones. Por eso, si usted tiene algo de tiempo o necesita comprar algo de un gran importe, como una vacuna que no es cubierta por el calendario oficial, haga consultas. No hace falta ir: las farmacias le pasan por teléfono los precios sin problemas.Averigüe también si hay promociones por pago de contado. Por ejemplo, Farmacenter descuenta en noviembre el 20 por ciento. En la Farmacia Mutual, de 9 de Julio casi Avellaneda, Córdoba, hay rebajas interesantes. Y si tiene obra social, utilice la cobertura. En promedio ronda el 40 por ciento. Si la rebaja por pago al contado es menor, piénselo dos veces: quizá le convenga abonar en 12 cuotas y ganarle a la inflación. Eso sí: tenga en cuenta que la cuota conviene cuando el medicamento es de uso excepcional. Por ejemplo, la vacuna Prevenar 13 cuesta 403 pesos y se coloca a los 2, 4 y 6 meses. Semejante gasto bien puede prorratearse. Si usted consume diariamente determinados medicamentos, valore en verdad la conveniencia de comprar genéricos o de probar marcas más económicas. Pregunte sin pudor a su médico o al farmacéutico otras opciones y haga la cuenta. Consulte a conocidos que usan marcas diferentes. En Internet, hay varios listados de precios, drogas y laboratorios, como www.alfabeta.net. Tiene precios actualizados e iguales a los que están en las farmacias. Por ejemplo, para los hipertensos, los 28 comprimidos de 300 mg de Avapro (Bristol) cuestan 164,97 pesos y 208,86 los de Aprovel de Sanofi-Aventis. El ahorro es de 50 pesos al mes y la droga –irbesartrán– es la misma. El Carvedil de Bagó cuesta 46 pesos (12,5 mg x 28), mientras que el Fada Carvedilol cuesta 28,72: 37 por ciento menos. El conocido ansiolítico Rivotril (Roche) cuesta 43,42 (0,5 mg x 30), pero hay opciones que salen casi la mitad, como el Diocamp (Elisium), a 22,79. En 2002, el Congreso sancionó una ley que obliga a los médicos a recetar por el nombre de la droga y no por la marca. Casi nadie la cumple. De hecho, apenas el cuatro por ciento de las 525 millones de cajas de remedios que se vendieron en 2009 eran de genéricos, según la consultora IMS. Todos los medicamentos están autorizados por Anmat. La salud es un valor supremo. No hay que desconocer que los laboratorios y los médicos también saben eso.

