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Ellos cuentan por qué les encanta ser niños

Un grupo de chicos de 9 a 11 años asegura que los mayores andan apurados y se divierten poco. Les gusta jugar y reunirse con amigos. Dicen que los adultos se enojan bastante y que, a veces, son contradictorios.

10 de agosto de 2014 a las 12:02 a. m.
Laura Leonelli Morey y Mariana Otero
Ellos cuentan por qué les encanta ser niños
Ellos son Facundo, Nicanor, Santiago, Matías, Catalina R., Macarena, Catalina A., Guadalupe, Aldana, Jorge y Jeremías. Son de distintos barrios y escuelas. Se juntaron para reflexionar sobre su mundo y el que los rodea. Hablaron, debatieron y pintaron (

Los chicos tienen varias cosas claras. Saben que la niñez es una etapa única en la vida y hay que disfrutarla. Coinciden en que los padres trabajan demasiado, que los retan bastante y que les ponen límites con los cuales no siempre están del todo de acuerdo. Les gusta la escuela para encontrarse con amigos y hacer deportes, pero detestan la tarea y levantarse temprano. Están seguros de que los seres humanos somos los peores enemigos del planeta y que lo mejor de la vida es tener tiempo para jugar.

Como una manera de homenajearlos en su día, La Voz del Interior invitó a un grupo de 11 niños y niñas, de entre 9 y 11 años, para hablar –y dibujar– sobre cómo ven a los niños hoy, cuál es la relación que tienen con los padres, con la tecnología, con la naturaleza, con los amigos. También para debatir sobre los derechos de los niños y sobre las contradicciones del mundo adulto.

Los invitados fueron: Macarena Carrizo (11) y Catalina Agüero (10), de quinto grado de la Escuela Juan XXIII, de Malagueño; Santiago Pizarro (9), Nicanor Villada (9) y Matías Sanmartino (9), de cuarto grado del Colegio Santo Tomás; Guadalupe Inga (11) y Aldana Contreras (10), alumnas de quinto grado de la escuela municipal Saúl Taborda; Jeremías Hernández (9) y Jorge Arquez (11), de cuarto y sexto grado de la escuela municipal Maestro Gregorio Oliva; y Catalina Ramos (11) y Facundo Ramos (9), del Instituto María de Nazareth.

Ser chico está bueno

La charla comenzó con timidez y, luego, fue tomando ribetes de debate. La mayoría no se conocía y, pese a la diversidad de barrios, origen, colegios y realidades, coincidieron en algunos puntos. En especial, en lo lindo que es ser niño y en las pocas ganas que tienen de crecer. “Me gustaría quedarme como niño porque los grandes no se divierten”, apuntó Aldana. “Está bueno ser niño porque no tenés que salir a trabajar”, opinó Jeremías.

Catalina Ramos coincidió en que le gusta ser chica porque “a veces los grandes no tienen tiempo”. Matías consideró que de grande también podrá hacer cosas interesantes. “Hay que pensar que después de la Universidad unos meses libres voy a tener. Un año sabático o algo así”, subrayó.

Algunos también admitieron que en determinadas circunstancias quisieran crecer. “Cuando me retan me enojo tanto, tanto, que quiero ser adulto y que mis padres sean viejitos para poder retarlos yo a ellos”, opinó Santiago. Y Guadalupe agregó: “Me gustaría ser grande cuando me enojo, para poder salir de mi casa a despabilarme”. Catalina Agüero remarcó: “Me gustaría seguir siendo niña porque tenés más amigos y cuando te hacés grande los perdés”.

Ocupados y poco claros

Los chicos tienen su propia visión del mundo adulto. ¿Por qué se enojan los padres? Varios respondieron que lo hacen cuando como hijos piden con insistencia algo aun después de que les digan “no”. “Yo ni siquiera pregunto, porque sé que me van a decir que no”, dijo Jeremías.

Guadalupe opinó: “Se enojan cuando nos mandan notas del colegio porque nos portamos mal o peleamos”. Santiago dice que también lo hacen por cuestiones de trabajo. Y Matías asegura que los padres se enojan cuando la gente no cumple con las leyes o las reglas.

El grupo también dice que los adultos son contradictorios. Santiago y Nicanor creen que a veces los grandes hacen lo que prohíben a los chicos. Por ejemplo: no los dejan comer en el aula (“ni un caramelito”, dice Matías) pero las maestras “comen de todo” o toman té. Las docentes no los dejan usar celulares, pero algunas lo usan. No los dejan hablar, pero ellas “hablan todo el tiempo” con otras maestras. “Dicen cumplí esa regla pero los grandes no los cumplen”, dice Santiago.

El colegio y el planeta

¿A los chicos les gusta el colegio? En general dicen que sí, aunque no faltan los “pero”. Lo que menos disfrutan es levantarse temprano y la tarea.

“Me gusta el cole pero no tanto hacer la tarea. Lo que más me gusta es encontrarme con mis amigos”, dice Facu. Matías, es más específico. “Nos dan un pizarrón entero para copiar en 20 minutos. ¡Es mucho! ¡Y tenemos mucha tarea!”, se queja.

En cambio, Guadalupe va contra la corriente. “Lo que más me gusta de ser niño es ir al colegio”, dice.

Los 11 coinciden en que al ambiente no se lo cuida lo suficiente. “Ni los niños ni los adultos cuidan mucho el medio ambiente; no nos damos cuenta del mal que le hacemos”, dice con seriedad Macarena. Para Jorge, “muchas personas contaminan, como la gente que va al río y deja la basura”. Guadalupe visitó la ciudad de Mendoza y quedó sorprendida. “Me llamó la atención la cantidad de árboles; en Córdoba no hay tantos”, dice.

Jeremías H. (9). "Juego un montón, al fútbol, básquet, softbol, handbol. Fuera del colegio no juego tanto".

Aldana C. (10). "Tenemos mucha tarea. En el tiempo libre jugamos a la compu o andamos en bici".

Guadalupe Inga (11). "Las chicas nos juntamos poco con los varones porque están todo el día jugando a la pelota".

Matías S. (9). "Me gustaría ser grande para manejar y no tener que depender de mi mamá. Pero prefiero ser niño".

Jorge A. (11). "Si nos portamos mal en el cole nos perdonan, pero no nos podemos abusar".

Catalina R. (11). "Me parece bien que los chicos ayuden en la casa para acostumbrarse para cuando sean grandes".

Facu R. (9). "Prefiero ser chico que grande. Hay que aprovechar, es más fácil ir al cole que ir a trabajar".

Nicanor Villada (9). "Me gusta jugar con la tecnología, pero me ponen límites: sólo me dejan de 16 a 16.30".

Santiago Pizarro (9). "Lo más lindo de ser chico es tener tiempo para jugar, estar con amigos y hacer deportes".

Catalina Agüero (10). "A los niños pobres no se les respeta el derecho a tener una buena condición de vida".

Macarena Carrizo (11). "Ni niños ni adultos cuidan mucho el ambiente; no nos damos cuenta del mal que le hacemos".