“Ella está en la esencia de lo que soy”
Con mi vieja comparto infinidad de cosas: la docencia, el amor por los libros, la pasión por los viajes, los gustos musicales y cinéfilos, la ideología política y el amor a los amigos, la familia, el barrio pero también la necesidad de la soledad. Y aunque sea una obviedad, vale aclarar que las diferencias entre nosotros también abundan.
Siempre digo que mi vieja ha sido mi primera profesora de sociología porque me enseñó, a temprana edad, el ABC de esta disciplina que me apasiona: la capacidad de sensibilizarse por el otro. Pero en esa reflexión hay más sobre ella porque ella está en la esencia de lo que soy: sociólogo, docente, militante, estudiante, apasionado, familiero... Nunca voy a olvidar el primer recital de rock al que fui de su mano, cuando tenía 6 años. Fue en 1993 en el Club General Paz Junior, cuando Divididos presentó La era de la boludez .Fue quizá una hermosa inconsciencia que me dejó una cultura rockera que me acompaña hasta hoy. Ahora entiendo por qué con mis amigos, cuando teníamos 7 u 8 años, formamos una bandita; nuestro hit era Mi vieja , de Pappo.Claro que no siempre le resultó fácil "inculcarme" sus deseos ya que yo tenía mi carácter. Mi familia recuerda que ella me llevaba a la Feria de las pulgas a ver títeres, y yo, inquieto, caprichoso y testarudo, no sólo no disfrutaba de las obras que ofrecían, sino que denunciaba, a los gritos y de manera escandalosa, que aquello era un fraude artístico porque veía detrás de bambalinas los cuerpos de los actores que manipulaban a los pobres muñecos.Y en lugar de esa "truchada" le decía a mi vieja que prefería ir a la cancha a ver a Belgrano, otra pasión que me acompaña desde que tengo memoria. Esa anécdota entre miles sirve para demostrar hasta qué punto la madre nos marca desde temprano y de por vida.Y no hace falta leer a Freud ni ir a terapia para entenderlo. Basta con hurgar en los recuerdos y pensar el presente.Con mi vieja comparto infinidad de cosas: la docencia, el amor por los libros, la pasión por los viajes, los gustos musicales y cinéfilos, la ideología política y el amor a los amigos, la familia, el barrio pero también la necesidad de la soledad. Y aunque sea una obviedad, vale aclarar que las diferencias entre nosotros también abundan.
*Sociólogo. Becario doctoral Conicet.

