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El trabajo, una puerta para salir de la violencia

La vulnerabilidad económica es un factor que muchas veces dificulta cortar el círculo de violencia. El 50 por ciento de las víctimas no tiene ingresos propios.

10 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El trabajo, una puerta para salir de la violencia
Confianza. El primer desafío es que las mujeres involucradas vuelvan a creer en sus capacidades para afrontar el ámbito laboral (Martín Baez/LaVoz).

Cuando mira su presente por un instante, Andy se sorprende de todos los cambios que hubo en su vida. Hace un año aún sufría la violencia sistemática de su exmarido, con quien había compartido más de 20 años. "Mi ahora es muy distinto. Es el día y la noche", dice, con una mezcla de emoción y de paz. Ese "ahora" luminoso al que se refiere Andy tiene que ver con haber terminado esa historia y haber encontrado un proyecto que la tiene encendida: tener su propio centro de estética.Como Andy, la mayoría de las mujeres que logran salir del círculo de la violencia se encuentran ante el desafío de rearmar sus vidas, y eso suele implicar muchas veces conseguir autonomía económica.El primer informe del Registro Único de Casos de Violencia, elaborado por el Indec y el Consejo Nacional de las Mujeres, advierte sobre la vulnerabilidad económica de las víctimas. El 51 por ciento depende de otros porque no tiene un ingreso propio. Ese factor ayuda a entender en parte por qué el 56,8 por ciento de las víctimas convive con su victimario: la falta de autonomía les dificulta alejarse de sus agresores. Además, el 15 por ciento sufre violencia económica. Problemas La vulnerabilidad económica suele ser parte de la misma violencia que sufren las mujeres, un combo que incluye menoscabo de la autoestima y hasta aislamiento social. "Siempre trabajé, pero él era muy celoso. Cuando encontraba algún trabajo se encargaba de que lo perdiera. Iba a mi lugar de trabajo y me hacía escándalos, o directamente no me dejaba ir", relata Andy, especialista en tratamientos estético-corporales.Andy dice que los permanentes planteos hicieron que poco a poco se fuera recluyendo en su casa. "Yo sentía mucha impotencia, que no era capaz de hacer las cosas. Me sentía muy vulnerable, muy atada, porque no sabía qué hacer. Cuando uno tiene una familia le cuesta tomar una decisión drástica, porque tiene miedo de estar sola, de no poder mantener a los hijos", remarcó.Sus palabras encuentran un espejo en las de Elena, quien sufrió violencia por parte de su exmarido y padre de sus hijos. "Hizo un trabajo de manipulación tal que yo sentía que no iba a poder sola, que no iba a poder sacar a mi familia a flote", relata.Elena estuvo 15 años casada y sufrió varios tipos de violencia, entre ellas económica. Por ejemplo, su ex era quien decidía sobre el dinero que ingresaba a la casa y ella no podía disponer de sus ingresos. La situación era acompañada por un desprecio continuo. "Nunca se valoraba lo que yo hacía", cuenta. Empuje y ayuda Andy y Elena tienen mucho en común, no sólo un pasado marcado por la violencia, sino también un presente definido por el empuje y las ganas de salir adelante. Ambas están armando sus propios microemprendimientos con ayudas de programas de empleo y capacitaciones. En el caso de Elena, quiere tener su línea de lencería y también convertirse en agente comunitaria para el abordaje de adicciones. Andy, por su parte, espera obtener una ayuda económica para ampliar su gabinete de estética."La autonomía económica es una herramienta muy valiosa para salir de la violencia", explica Alejandra Pérez Scalsi, docente de los Talleres de Orientación Laboral para mujeres desempleadas y víctimas de violencia, puestos en marcha por el Ministerio de Trabajo de la Nación, las Oficinas de Empleo de algunos municipios y la Universidad Nacional de Córdoba. La idea de estos espacios es ofrecer herramientas para insertarse en el mercado laboral o diseñar proyectos.Pérez Scalsi sostiene que la mayoría de las talleristas han tenido trabajos informales pero necesitan ingresar al sistema. Sufrieron violencia psicológica y económica, y son único sostén de sus hogares. "Se muestran ávidas de encontrar herramientas", explica. Políticas laborales El primer desafío consiste en que vuelvan a confiar en sus capacidades, y desde allí construir opciones laborales. "No hay autonomía y toma de decisiones sin independencia económica", enfatiza la docente.Pérez Scalsi sostiene que a la hora de pensar salidas a la violencia de género resulta fundamental contar con políticas laborales de fortalecimiento. Por su parte, Andy y Elena insisten en que es importante que las mujeres sepan con qué herramientas y ayudas pueden contar, porque sino la sensación es que no hay salida."Yo me veía sola con cinco chicos y me preguntaba ¿qué hago? Si él se va, ¿cómo les doy de comer, cómo los visto? Te ves atrapada, pero se puede salir", dice Elena. "Ahora tengo otra visión de mi futuro", apunta Andy, feliz de ver cómo su sueño va tomando forma.

Para tener en cuenta

Talleres de Orientación Laboral. Son gestionados por Trabajo de la Nación, Oficinas de Empleo y Programa de Género de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), para víctimas de violencia desempleadas. Consultas en las Oficinas de Empleo (25 de Mayo 469).

Idea. Pasa por que estos espacios ofrezcan herramientas para insertarse en el mercado laboral o diseñar proyectos.