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El suicidio antes era tabú, ahora es parte del show

La muerte volvió a ser cortejada por los medios masivos. Antes era la tele sola. Ahora es la tele + Internet + redes sociales. Medio país se enteró de la existencia de Fabián Rodríguez, recién cuando este decidió quitarse la vida. 

29 de marzo de 2014 a las 02:11 p. m.
El suicidio antes era tabú, ahora es parte del show

Podríamos haber escrito columnas más alentadoras este día. Decir, por ejemplo, que bajó la verdura. Dos kilos de papas por 10 pesos. Su Majestad, el Tomate, se consigue a ocho el kilo. O alegrarnos de que por fin los porteños sepan lo que cuesta el gas, la luz, el agua. Qué vieja historia la de las provincias subvencionando al puerto de Buenos Aires. Nosotros también vamos a caer en la volteada, pero ya estamos acostumbrados. Pero, por desgracia, esta semana hubo un episodio sobresaliente. La muerte volvió a ser cortejada por los medios masivos. Antes era la tele sola. Ahora es la tele + Internet + redes sociales. Medio país se enteró de la existencia de Fabián Rodríguez, recién cuando este decidió quitarse la vida. Aunque se sabía que Nazarena Vélez tenía marido, pocos lo identificaban por él mismo. Idus de marzo Apenas trascendió la noticia, los programas de chimentos comenzaron a transmitir en cadena, con móviles en la calle y especialistas de la mente en el piso. Con tono solemne, los Rial, Del Moros y Fabbianis barajaron intimidades con cara de "no decimos todo lo que sabemos". Pero cualquiera se da cuenta de que detrás del suicidio de Rodríguez hubo un faltante de plata y un brutal encontronazo con la realidad. En menos de un mes, tres suicidios conmovieron a sus respectivas sociedades. En los tres casos, el fracaso económico fue el disparador de la tragedia. En Córdoba, el financista Jorge Suau (49). En Nueva York, la modelo y diseñadora L´Wren Scott (49). En Buenos Aires, el productor teatral Fabián Rodríguez (47). Cada cual llevaba una vida probablemente ficticia, o fabricada con dinero imaginario. Temor al contagio Hasta no hace mucho, este tema era tabú. El suicida no podía ser enterrado en camposanto. La prensa estaba condicionada en el tratamiento de la noticia, por temor al "contagio". Pero a medida que las cifras crecieron, no hubo más remedio que empezar a abordarlo. TV de por medio, el suicidio pasó de la cuasi censura a un exhibicionismo irritante. En el pasado, solía darse entre ancianos y deprimidos. O donde había poco sol. Siempre fue más masculino que femenino. Después sobrevinieron los cataclismos políticos y bursátiles, y la droga. Miles de seres se quedan sin trabajo, sin jubilación, sin obra social, con desórdenes mentales. En la actualidad, mueren más personas por esta causa que por accidentes o conflictos. Groenlandia lidera el ranking (83 muertes por cada 100 mil habitantes), seguida por Lituania, Corea del Sur y Guyana. Aunque hay un sesgo nacional, las estadísticas varían año a año, según los "brotes" epidémicos. Tal el caso de Grecia, Portugal e Italia. En Latinoamérica, Uruguay y Cuba ostentan los índices más altos (16 por cada 100 mil). Argentina estaba en un 8,5. En esto también empeoraremos la nota.