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"El subsidio perjudica si no viene con la obligación de trabajar"

Rosario Quispe, la legendaria fundadora de la asociación jujeña Warmi Sayajsungo sostiene que la ayuda económica es indispensable, pero con trabajo. Tiene tres mil socios en la Puna.

04 de junio de 2012 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino, Especial
"El subsidio perjudica si no viene con la obligación de trabajar"
Enorme mujer. Fundó Warmi Sayajsungo, que en lengua quechua significa mujeres perseverantes.

Mujer de una sola trenza, la jujeña Rosario Quispe (54) tiene las manos curtidas, pero las uñas bien cuidadas. Viste con el prolijo encanto de las collas. Hace 17 años emprendió la utopía de aglutinar a sus desperdigados pares, allá en la Puna y a cuatro mil metros sobre el nivel del mar (ver "Hoy los chicos no tienen una madre que los reciba en casa"). Promediaba la década de 1990, y el modelo económico dejaba cientos de desocupados. Parecía imposible que recuperaran el aliento y se pusieron a trabajar en red, sin más garantía que la confianza a largo plazo. Pues Rosario Quispe lo logró. La Asociación Civil Warmi Sayajsungo ("mujer perseverante") honra ese espíritu y el del puñado de congéneres que la acompañan. Hoy por hoy, es una de las poquísimas organizaciones civiles que logró sobrevivir y expandirse.La semana pasada estuvo en Córdoba, exponiendo los resultados de una acción mancomunada con la Universidad Empresarial Siglo 21. Al verla tan femenina y diminuta, uno se pregunta de dónde saca la fuerza, esta "mujercita maravilla". Hace siglos que la tenacidad corre por esas venas, permitiéndole sobrevivir. Durante la entrevista con La Voz del Interior, la legendaria líder comunitaria no se amilanó ante las preguntas más incómodas. Aquellas relacionadas con la maraña que, inevitablemente, se cierne sobre los emprendimientos populares. Sigue sintiendo profunda admiración por el Obispo de Humahuaca, Pedro Olmedo, aunque disiente con su hermano, Jesús Olmedo y también con su controvertida comprovinciana, Milagros Sala. Sin embargo, nada de eso la preocupa realmente. A Rosario Quispe le aflige la posibilidad "de una nueva crisis" –dice que la olfatea en el aire, aunque asegura que esta vez "nos encontrará mejor preparados"– y, sobre todo, el aumento del suicidio juvenil en el altiplano. Es lo único que la deja sin respuesta. Microcréditos –¿Cuánta gente nuclea hoy la Asociación Warmi Sayajsungo? ¿Qué actividades realizan? –En 15 años, hicimos más de tres mil socios. Hoy son unas 85 comunidades trabajando en toda la Puna. Tenemos de todo, desde pasturas, criaderos, telares y pequeños sembradíos hasta remiserías, gomerías y guarderías. Uno de los últimos créditos se lo dimos a una maestra jardinera, que se había quedado sin empleo y quería poner un prejardín. –¿La conducción sigue en manos femeninas, o les dieron lugar a los varones? –(Risas) ¡Qué mala! El sello "feminista" nos quedó por ser ocho fundadoras, las que conseguimos el apoyo de Avina y otras organizaciones internacionales. Nuestra presencia tuvo mucho que ver con el cariz de la catástrofe de fines de la década de 1990. Pero siempre trabajamos con los varones. Yo tengo marido, siete hijos y cuatro nietos. No se puede decir que los atiendo mucho, pero ellos saben que estoy consagrada al Warmi y no se quejan. –¿La Warmi está inspirada en la filosofía del bengalí Muhammad Yunus y el "banco de los pobres"? –La necesidad debe ser más o menos la misma, en todas partes. También damos microcréditos, pero hemos tenido mucho menos complicaciones que el "banco" de Yunus. Por lo que sé, tienen problemas de cobranza y nosotros no. Prácticamente no tenemos una cartera de morosos, porque logramos forjar un sentido de pertenencia. Subsidios –¿Qué opina de los planes sociales? ¿A ustedes los favorecieron o los perjudicaron? –Cuando el subsidio no viene acompañado de la obligación de devolverlo con trabajo, termina perjudicando a quien dice beneficiar. Pero yo no estoy para nada en contra de la ayuda social. Es indispensable, sobre todo para madres, ancianos y niños. Nos hemos manejado con mucho cuidado, porque allá en el norte el plan venía con la encomienda de participar en marchas o piquetes. Nadie lo decía abiertamente, pero era así. –¿Qué opina de los curas Olmedo? Están muy involucrados con la realidad norteña... –Pedro, el obispo de Huamahuaca, es un santo. Enfermo y todo sigue recorriendo los cerros. Ha sido mi guía espiritual, y de tantísima gente. Nos mantuvo firmes en la esperanza. Con su hermano, Jesús, estoy un poco distanciada. Iba todo bien, hasta que se juntó con "el Perro" (Carlos Nolasco) Santillán y el "piqueterismo". –¿Tiene trato con Milagros Sala y ese activismo social? –También estaba con "el Perro", pero se distanciaron. Tengo poco trato con ella. Es muy ejecutiva, pero muy prepotente. A mí no me gustan esos modales, nuestra gente no es así. Demás está decir que maneja muchos recursos. Si hasta entregan viviendas con escritura en mano. No me pregunte cómo lo hacen. Nosotros estamos lejos de eso, aunque también recibimos la ayuda de Desarrollo Social de la Nación. Igual, tampoco me salvé de los comentarios que circulan cuando uno maneja un poco de plata o poder.