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El síntoma de una sociedad anárquica

“La calle es mía”, le advirtió sin medias tintas a J. R. un “naranjita” ilegal, instantes después de que estacionara en un espacio libre de la primera cuadra de calle Montevideo, en la medianoche del sábado.

02 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
El síntoma de una sociedad anárquica

"La calle es mía", le advirtió sin medias tintas a J. R. un "naranjita" ilegal, instantes después de que estacionara en un espacio libre de la primera cuadra de calle Montevideo, en la medianoche del sábado. El "naranjita" le dijo a J. R. que el lugar estaba reservado para otra persona que le pagaba siempre y que, por eso, no podía dejar el vehículo allí. "La calle es pública, estaciono donde quiero", le contestó J. R. La fuerte discusión continuó, J. R. pasó un mal momento y, al final, optó por irse para no agarrarse a las trompadas. Una simple salida con amigos se convirtió en una tortura. Como este caso, en la ciudad de Córdoba, cada día hay muchos otros más dramáticos y que terminan con agresiones físicas o daños a vehículos por parte de "naranjitas" que no aceptan que no se les pague. A ciertas horas y en ciertos lugares, el estacionamiento en la calle es gratuito. Pero la falta de controles es aprovechada por gente inescrupulosa que se adueña de cualquier cuadra y pretende cobrar cifras disparatadas a quienes estacionan.Muchos "naranjitas" son el claro ejemplo de una sociedad cada vez más anárquica, que permite hacer lo que a cada uno le place porque nadie fija límites. ¡Cuidado! La anarquía engendra violencia y estos síntomas de decadencia social se profundizarán si las autoridades no le encuentran una solución adecuada al problema.