El prende y apaga de la “década ganada”
Hay que elegir: subsidios distorsivos e inequitativos con cortes de energía o racionalidad y recomposición tarifaria para obras, lo cual no nos eximirá de restricciones en el servicio hasta recuperar el terreno perdido.
Así como un trabajador percibe un sueldo por las tareas que realiza, una empresa de energía cobra una tarifa por el servicio que presta. Si a ese trabajador le congelan el sueldo o se lo aumentan muy por debajo de la inflación, en algún momento limitará su labor a lo que gana. Y gastará en lo justo y necesario (ver Epec dice que no aplicará cortes rotativos en Córdoba).
La economía, en buena medida, se mueve por incentivos. Con las tarifas, pasa algo parecido. Si están congeladas o evolucionan por debajo de los costos, pues las empresas terminarán prestando el servicio que pueden prestar. Y no habrá resto para inversiones. Una vez más es el momento de elegir: subsidios distorsivos e inequitativos con cortes de energía o racionalidad y recomposición tarifaria para hacer obras, lo cual no nos eximirá de restricciones en el servicio hasta recuperar parte del terreno perdido. Es duro, a nadie le gusta, pero en algún momento hay que pagar la fiesta.Aun así, como ocurre con toda la infraestructura en la Argentina, el atraso frente a la evolución del consumo y la demanda es tal que pasarán años para recuperar cierto equilibrio.El prende y apaga de la "década ganada" vuelve a mostrar el patético fracaso de la demagogia, traducido en una especie de default eléctrico por el que el Gobierno insiste en culpar a las distribuidoras. En Córdoba, el caso de Epec tiene sus propios bemoles: si bien hay pérdidas en la generación por tarifas mayoristas insólitas, el déficit de obras prioritarias en distribución y transporte contrasta con el tremendo endeudamiento para pagar la nueva central de Pilar.

