El interior no tiene "saladitas", pero crece la venta informal
En Río Cuarto hay una especie de feria de ropa. En otras ciudades no se ven puestos, pero en cada una hay quienes viajan a Buenos Aires o Córdoba y venden en sus casas.
Río Cuarto, Río Tercero, San Francisco. No hay "saladitas" en el interior cordobés, aunque algunos intentos de emular a muy pequeña escala la experiencia comercial desarrollada en Buenos Aires con la conocida y gigantesca feria La Salada han aparecido, sin concretarse. La venta informal de ropa y afines también existe en ciudades y pueblos del interior, pero no con puestos en las calles, salvo en Río Cuarto, la mayor urbe cordobesa fuera de la Capital. Lo que se ve, más bien, son personas que viajan periódicamente a Buenos Aires, para comprar ropa en La Salada o en otras ferias y negocios mayoristas, que luego venden en sus localidades.Incluso, en varias ciudades cordobesas ese negocio ha dado lugar a otro: colectivos dedicados exclusivamente a quienes hacen esos viajes de compras.Entre esos viajeros hay comerciantes, que buscan mercadería para sus negocios establecidos. Pero también otros, generalmente mujeres, que de modo informal la venden casa por casa, o a la clientela que puedan generar sin abrir un local comercial, en una actividad que les sirve a muchas familias para sumar un segundo ingreso, y a otras, como medio de supervivenciaEse fenómeno se observa en forma creciente desde hace más de 10 años. Aunque en mucha menor medida, también hay quienes desde el interior viajan a la ciudad de Córdoba para comprar en mayoristas.Río Cuarto es la única donde se ven vendedores informales con puestos en la calle, como en la ciudad de Córdoba aunque a menor escala. Desde hace ocho meses, la Municipalidad alquila un amplio local del centro al que les ofreció mudarse, para que dejen de ocupar las esquinas del microcentro. A esa feria hasta le pusieron nombre: El Progreso. Pero la idea es resistida: algunos puesteros se niegan a trasladarse. Varios hace más de 30 años que venden en la calle. Sobre la Rivadavia arman puestos donde ofrecen desde ropa deportiva, que imita la de marcas, hasta copias de películas, muñecos y pañuelos.El sector comercial formal viene reclamando por esa "competencia desleal". La idea de crear una "saladita" ya le costó al municipio unos 230 mil pesos parar reformar el local ofrecido, pero aún no ocupado. Mensualmente le cuesta más de 13 mil pesos de alquiler.En Villa María, se escucha desde hace tiempo el rumor de que una feria tipo "saladita" se instalaría. Pero nunca pasó de la versión. Por las dudas, desde la Asociación de Comerciantes de Villa María ya habían levantado protestas preventivas. En la segunda ciudad del interior cordobés casi no se ven vendedores de ropa en las calles.En San Francisco, el año pasado un empresario anunció que instalaría una feria en un predio sobre ruta 19. El Centro Empresarial y de Servicios comenzó entonces una campaña en contra. Frente al reclamo, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que imposibilita la instalación de ese tipo de negocios, en grandes superficies. En la ciudad no se ven vendedores callejeros de ropa, pero sí hay -como en tantas otras- locales comerciales que se publicitan como los de menores precios y que traen sus mercaderías desde la verdadera La Salada.En Río Tercero, Alta Gracia o Bell Ville, como en otras ciudades medianas, no se ven puestos callejeros de venta de ropa, pero sí ha crecido ese fenómeno de los que viajan, generalmente en colectivos, para traer y vender, sin inscribirse.En ciudades turísticas, la situación depende de la época. Por ejemplo, Jesús María tiene su propia "saladita" en la feria que se arma en las 10 noches que dura el concurrido Festival de Doma y Folklore.En Mina Clavero aparecen sólo en verano los " outlets " o ferias improvisadas, en las que los puestos se amontonan, pero cumplen ciertas normas municipales y no en la calle.

