Temas del día:

El femicidio de la maestra: una muerte que el autor había advertido

Varios testigos señalan que el detenido por el crimen de su esposa adelantó esa intención. La maestra será sepultada hoy.

17 de abril de 2015 a las 08:49 a. m.
María Laura Ferrero (Corresponsalía)
El femicidio de la maestra: una muerte que el autor había advertido
Imputado, a prisión. Mauro Bongiovanni fue trasladado ayer del área de salud mental del hospital a la cárcel de San Francisco. Iba a ser indagado hoy, pero pidió que se postergue para designar abogado (Télam).

San Francisco. Mientras que los restos de María Eugenia Lanzetti (45) serán sepultados hoy a las 10, su esposo Mauro Bongiovanni (45) pidió no ser indagado porque carece aún de abogado. El hombre está imputado de homicidio agravado por el vínculo, por uno de los casos más atroces de violencia de género que se recuerde en Córdoba en los últimos años.

El fiscal Bernardo Alberione confirmó que el acusado sería indagado el lunes y precisó que fue trasladado a la cárcel local, con estrictas medidas de seguridad debido a que “presentó indicios de autoagresión”.

Los más allegados a la víctima cuestionaron el rol judicial al marcar que no se hizo lo suficiente ante los comportamientos de Bongiovanni que presagiaban un desenlace fatal.

La mujer fue sorprendida el miércoles, en su trabajo en una guardería infantil de un centro vecinal, cuando sin mediar palabra su esposo la atacó con un cuchillo y le provocó seis heridas mortales.

La escena macabra se completó ante la presencia de cinco niños de entre uno y tres años, que eran atendidos por María Eugenia.

María de los Ángeles Bertorello, amiga íntima de la víctima, contó a este diario que la mujer sufría un verdadero calvario desde que en mayo de 2014, tras una fuerte golpiza, se separó de su marido. Actualmente, tramitaba el divorcio.

“No la cuidaron ni le dieron protección. Él no estaba haciendo un tratamiento psiquiátrico como corresponde. Se internaba unos días después de algún episodio y cuando quería se iba”, afirmó Bertorello.

La mujer marcó que el agresor hacía “una vida normal” y que hace apenas unos días regresó de un viaje al Caribe, junto a un amigo.

“Del primer episodio de violencia hasta que le dieron el botón antipánico pasaron varios meses y ella vivía con miedo”, indicó la amiga. También relató, como otros testigos, que en dos oportunidades, cuando ya tenía restricción de acercamiento, el marido entró a la casa armado para amenazarla de muerte. Otro dato es que, en una oportunidad ante el servicio de salud mental del hospital, Bongiovanni advirtió que “la mataría y después se suicidaba”.

“Era un martirio vivir de esa manera porque él la seguía, la acosaba y vivía a sólo 50 metros”, dijo Bertorello.

Mientras, la Policía designó a una psicóloga para atender a los niños que vieron el crimen en la guardería y asesorar a sus familias. Según se indicó, eran cinco menores de 1 a 3 años.