El dilema del negocio de Oscar
La actividad comercial es un sector clave para tomarle el pulso a la economía.
“Esto es cada vez más difícil de sostener; no creo tener margen para aguantar mucho más si esto no se revierte. En enero voy a pensar si sigo o no”. El que habla es Oscar, dueño de un pequeño local de indumentaria en Nueva Córdoba.
Paga siete mil pesos de alquiler y tiene dos empleadas. Le costó hacerse de fondos para pagar ahora la segunda cuota de aumento salarial (10 por ciento en octubre) que lograron los empleados de comercio.
Abría de lunes a lunes, hasta las 23 los jueves, viernes y sábado, en un intento de aprovechar la movida de esa meca juvenil que es Nueva Córdoba. Ahora cierra el lunes: hubo varios de esos días en los que no vendió ni un peso. Cuando inauguró, tres años atrás, un día de ventas del fin de semana le alcanzaba para pagar el alquiler. Ahora necesita por lo menos tres.
La actividad comercial es un sector clave para tomarle el pulso a la economía. El “gran empleador” en la provincia es el sector servicios: 57 por ciento de los cordobeses trabaja en áreas como educación, salud, esparcimiento, hoteles, gastronomía, servicios domésticos, entre otros, según la Guía Estadística de la Ciudad de Córdoba que elaboró la Municipalidad local en 2012.
Pero en segundo lugar están los comercios, donde se desempeña el 30 por ciento de los capitalinos. El 11 por ciento lo hace en industrias. Si se mira la provincia en su conjunto, el 21 por ciento trabaja en comercios y el 20 en industrias, según un informe para Córdoba del departamento de Economía de la Cámara Argentina de Comercio.
Son unos 110 mil cordobeses que trabajan en un local comercial, pero –a diferencia de la industria– la atomización es altísima.
Hay 60.666 comercios registrados, según el Sistema de Información para el Fortalecimiento de la Actividad Comercial y de Servicios (Sifcos) de la Provincia, a los que se les agregan una larga fila de informales.
“Cada vez hay más locales vacíos; el dueño arregla con el empleado por las buenas y cierra. No hay ruido ni grandes reuniones en el Ministerio de Trabajo”, dice Horacio Busso, de la Cámara de Comercio.
De mantenerse la tendencia, no pasará demasiado para que ese efecto se sienta en el empleo y, cerrando el círculo, acentúe aun más la falta de plata en la calle.
¿Qué pasó? Según el economista Gastón Utrera, los acuerdos salariales acordados a principios de año se hicieron bajo un escenario de inflación controlada y ahora, que se aceleró, a la gente no le alcanza. “Hay familias que estaban esperando las cuotas de aumentos salariales acordados y, cuando les llegó, se los comió la inflación”, dice. Se agrega que muchos hogares mantuvieron la lógica de “ahorrar gastando”, comprando en cuotas que ahora cuesta pagar.
Hasta 2012, los salarios (formales bajo convenio) superaron con creces la carrera frente a la inflación real. En 2012, empataron y en 2013, perderían. El grueso de los acuerdos cerró entre 24 y 25 por ciento de ajuste anual, en cuotas, y la presunción es que la inflación real superaría esa marca en algunos puntos. El consumidor se ajusta, y comercios como los de Oscar por ahora resisten. Habrá que ver hasta cuándo.

