Temas del día:

El día que los cordobeses fueron turistas en su ciudad

Consultas en masa de los cientos de cordobeses que aprovecharon el feriado para amigarse con el sistema de transporte.

04 de marzo de 2014 a las 12:01 a. m.
El día que los cordobeses fueron turistas en su ciudad

Juan Manuel García, vecino de barrio Ayacucho que salió de su casa ayer con el objetivo de subir y bajar de cuanto colectivo haga falta para asimilar los cambios del sistema de transporte, cometió el error de ponerse una remera verde, color con el que se identifica la gestión de Ramón Mestre.Parado sobre calle San Jerónimo, a metros de la plaza San Martín, rápidamente se convirtió en el centro de recepción de consultas entre los muchos usuarios que lo confundieron con un empleado municipal. "¿Me das uno de los libritos?", "¿Cuál es el que va para José Ignacio Díaz?". "Yo les aviso que no soy de la Muni, pero como me estudié los recorridos les respondo igual; lo que sí, hoy me tomé el bondi equivocado y me perdí dos veces", se ríe Juan, que cuando no estuvo seguro de un recorrido, derivó a los desinformados a la oficina de Turismo que está a la vuelta.Allí, el escenario fue contradictorio. El espacio de información turística de la Municipalidad se llenó de cordobeses que lejos estaban de ser "extranjeros". Los vecinos de la ciudad ingresaban exigiendo respuestas sobre recorridos y coches. "Nosotros no estamos para esto, pero tampoco podemos decirles que se vayan, le informamos lo poco que sabemos al respecto y les damos el librito que hizo la Municipalidad, pero que encima tiene errores", confió Daniel Cañete, empleado del lugar, que además se quejó: "Los que estuvieron por la mañana en la plaza dando información, que son de la Juventud Radical, se fueron al medio día, y era obvio que a la tarde era cuando se iba a llenar de gente".Las veredas fueron una ensalada de inquietudes, bronca e impaciencia. La mayoría aprovechó el feriado y último día de servicio gratuito para aprender, y cada vez que alguien se animó a soltar un número en voz alta, la gente se le fue encima hasta amontonarse como hormigas sobre un caramelo.Para los usuarios de Coniferal la cosa fue algo más sencilla. La empresa dispuso inspectores que con notable amabilidad, y a la velocidad de un relator de fútbol, disiparon dudas y entregaron folletos que cotizaban como una botella de agua lo hizo en ese mismo lugar durante enero. De las demás empresas, no se observó nadie.A metros de él estaba Susana Zampetti, una pituca anciana con un papel en la mano: "Me estoy haciendo un machete, hay que hacer un mea culpa y reconocer que mucha gente no se preocupó por informarse", dijo. Muchos de los consultados coincidieron. Otros, apuntaron contra la Municipalidad.En los barrios, los CPC trabajaron a destajo. "Acá vino gente todo el día y prácticamente nos quedamos sin folletos", señaló Alejandra, inspectora de tránsito que trabajó en el de Monseñor Pablo Cabrera.