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El cuento del tío

“El cuento del tío” es sinónimo de estafa, en la que el timador se aprovecha de la confianza, ingenuidad y codicia de las personas. Juan Carlos Carranza.

19 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El cuento del tío

¿Quién no conoció a alguien que haya sufrido un “cuento del tío”? Incluso ¿quién alguna vez no padeció, aunque sea, un mínimo engaño a manos de algún hábil estafador?

Por estos lares, “el cuento del tío” es sinónimo de estafa, en la que el timador se aprovecha de la confianza, ingenuidad y codicia de las personas para llevarla a cabo. El nombre viene del cuento que el estafador utiliza para engañar incautos sobre una supuesta herencia de un tío lejano. El engaño consiste en pedirle dinero a la víctima para viajar y cobrarla, con la promesa de una recompensa muy superior al monto prestado. Corolario: el estafador desaparecerá para siempre.

“Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”, dice el dicho popular, pero en múltiples ocasiones ni esa prevención basta para frenar la ambición de la gente. Ese es el secreto del cuento del tío, que aprovecha la combinación de ingenuidad y codicia de la víctima, complementado, por cierto, por la habilidad del estafador. Si no, ¿cómo es posible que alguien compre un buzón, como refiere el relato popular?

Existe una veintena de estratagemas para hacer “pisar el palito”. La expresión viene de la tradicional trampa para cazar pájaros: una jaula con mucho alpiste y un pájaro cautivo, el “llamador”; la puerta se sostiene con un palo, que cae y cierra la jaula cuando entra la presa. Cambiar dinero por un falso boleto ganador de la lotería o el encuentro “casual” de un maletín con gran cantidad de dinero en efectivo son algunos de los trucos utilizados por los timadores.

En www.depsicología.com se han identificado varias técnicas utilizadas por los estafadores para perpetrar sus andanzas. Las más relevantes son la distracción (como en caso del trilero, en el que el transeúnte tiene que adivinar debajo de cuál de los tres vasos quedó la moneda), la presión del tiempo (para obligar a tomar decisiones precipitadas con el supuesto riesgo de perder cierto beneficio) y la confianza social (falsos operarios que se hacen pasar por representantes de empresas de servicios).

Patricia Martínez Llenas, especialista en psicología clínica y patológica, en una investigación llevada a cabo junto a otros profesionales pudo establecer la relación directa entre las facultades distintivas del psicópata y su accionar delictivo en la estafa. Sin embargo, el estudio concluye que no todo estafador es necesariamente un psicópata, ni todo psicópata un estafador.

Otros especialistas, como Emil Kraepelin, reconocido psiquiatra alemán, también han descrito a los timadores y mentirosos patológicos como personas con gran capacidad de persuasión, pero carentes de moralidad y de sentido de responsabilidad. Según este autor, lo que se obtiene por engaño, extorsión o estafa será el norte que guiará al timador antes que el trabajo honrado.

Hay quienes piensan que los hombres somos propensos a ser engañados por culpa de una hormona, la oxitocina, que está relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal y es llamada “la molécula del amor”.

Pero también se piensa que, en el cerebro, esta hormona estaría involucrada en la formación de relaciones de confianza y generosidad entre las personas.

A cuidarse entonces, porque hay muchos estafadores dando vuelta.